El tiempo parece detenerse para Melissa. Siente la garganta seca y su estomago revuelto cuando ve la Mirada de Lyanna. Es aterrador ver el odio que destella en esos ojos marrones que tanto ama desde que los vio por primera vez. Las lagrimas pican en sus ojos y trata de encarar a su hija, pero Brooke la detiene y la pega a su cuerpo. —Ly, cariño. —No digas nada —responde bruscamente. —No quiero escucharte madre. No puedo creer que me hayan hecho esto —gruñe. Hay ira y dolor en su mirada. —Eres una imbécil, Brooke ¡Te odio! —Lyanna, no digas eso —pide Melissa. —¡Cállate! No te quiero escuchar. —¡Es tu madre, no le hables así! —gruñe Brooke. —¡No quiero escucharte! —responde Lyanna y se cubre las orejas. Su rostro esta rojo y Brooke teme que haga alguna locura. —No tienes derecho a habl

