Me siento con náuseas y voy corriendo a la cafetería donde desayuno muy seguido y pasar directa al baño, dejo todo el contenido de la cena anterior en el váter, me miro al espejo mientras me limpió un poco y mis lágrimas no tardan en salir. Me siento tan vulnerable y tan sola en estos momentos. Salgo del baño después de lavar el rastro de haber llorado toda la noche y salgo, voy a la mesa que acostumbro y me siento. - Buenos días. - Me sobresalto al escuchar la voz del camarero. - Buenos días. Lo siento es que no he dormido muy bien y estoy distraída. - Me disculpo al verle la cara que puso. - No pasa nada, la culpa fue mía por llegar así de imprevisto. - Me regala una sonrisa. - ¿Lo de siempre? - Si, por favor. - Ahora lo traigo. - Gracias. - El se retira y a mi mente llega l

