III. "Deseo de matar."

1180 Words
Caída la tarde comenzó la elección para los jugadores titulares de Lacrosse, obviamente Maya fue a ver cómo le iba a Scott con ello. Más vale que lo logre, trabajó mucho para esto, pensó. Sentada en las gradas vio como Stiles hablaba con Scott, parecía importante pero Scott no lo escucho y se dirigió al campo seguido de Stilinski para escuchar la charla "motivadora" del entrenador. — ¡Vamos!— gritó el entrenador provocando que todos comenzáran a aplaudir. Las gradas estaban llenas de estudiantes, todos querían saber quiénes representarían a la escuela en el torneo. Finalmente Scott logró entrar al equipo, pero fue extraño a decir verdad. ¿Desde cuándo Scott tiene reflejos y puede hacer giros mortales? Algo pasaba con Scott. Y ella averiguaría que es. [...] Stiles le había llamado y había dicho que fuera lo antes posible a su casa, eso fue lo único que entendió de todo lo que dijo, sinceramente ese chico debía aprender a hablar más lento y modular. Después de que el Señor Stilinski le dejara entrar a su casa, se dirigió hacia la habitación de Stiles. Tocó la puerta y en menos de un minuto Stiles la abrió dejándole pasar. — ¡Al fin llegas! ¿Dónde estabas? — Perdona por no ser Flash. — ¿Leíste el cómic?— le preguntó emocionado. — ¡No! Amor eterno a Grant Gustin— dijo suspirando, ese chico sí que le parecía hermoso. — Agh, siempre con tus series y novelas tontas. — Te insultaría en mil idiomas, si no tuviera ganas de irme lo más pronto posible de aquí para continuar con mi saga de Percy Jackson. Así que ve al punto. Stiles iba a iniciar una discusión pero fue interrumpido por la puerta siendo tocada. Stiles corrió a abrirla y se encontró con Scott tras ella. — Entra. Deben ver esto— Stiles cerró la puerta y los guió a su computadora—. Estuve leyendo toda la noche, en Internet, libros, toda esta información— habló alterado. — ¿Cuánta anfetamina tomaste hoy?— preguntó Scott. — Mucha. No importa, sólo escuchen. — ¿Es por lo del c*****r?, ¿sabes quién lo hizo? — No lo creo, pase por la comisaría y aún estaban interrogando, incluso a Derek Hale— explicó Maya. — ¿El chico del bosque del otro día?— preguntó Scott haciendo que Maya rodara sus ojos por la poca memoria de este. — ¡Si, él! Pero no es sobre eso— le contestó Stiles. — ¿Entonces? — Es sobre la broma del otro día... Ya no es una broma. Scott lo miraba sin entender, la verdad es que Maya tampoco entendía a dónde quería llegar Stiles. — ¡El lobo, la mordida en el bosque!— les explicó —. Comencé a leer todo esto, ¿saben por qué los lobos aúllan? — ¿Deberíamos?— preguntó la castaña. — Es una señal. Cuando un lobo aúlla es para indicar su ubicación a la manada. Así que si oyes un lobo aullar, es porque posiblemente haya otros cerca incluso una manada. — ¿Una manada de lobos?— preguntó incrédulo Scott. — No, una manada de penitentes que vomitan arco iris. Si, idiota. ¿Escuchas o eres sordo?— Contestó Maya brotando sarcasmo por sus poros. — ¿Qué son penitentes? — ¡No importa, Scott! Lo importante es que no son lobos... Son hombres lobo— interrumpió Stilinski. Maya estaba realmente sorprendida, siempre deseó que esos seres de los cuales leía en sus libros de fantasía fueran reales, dándole la esperanza de que todo podía volverse realidad. Pero al parecer Scott no estaba tan animado como ella por la noticia. — ¿Me vas a hacer perder el tiempo con esto? Tengo que recoger a Allison en una hora. — Te vi en el campo hoy, Scott. Lo que hiciste no sólo era asombroso, es imposible— lo frenó la chica. — Sólo hice un buen tiro. — No, hiciste un tiro increíble. Cómo te moviste, la velocidad, los reflejos. Nadie puede hacerlo de un día para el otro— le hizo tratar de entender Stiles. — No puedo pensar en esto ahora. Hablemos mañana, chicos. — Pero mañana hay luna llena, si es cierto entonces...— dijo dudosa. — ¡Al fin alguien me comprende!— gritó Stiles. — Soy titular, tengo una cita que no puedo creer que salga conmigo y todo en mi vida es perfecto. ¿Por qué intentan arruinarlo? — Por si no te das cuenta, Scott, intentamos ayudarte— le recriminó molesta. — Es una maldición— siguió Stiles—. Y no sólo la luna provocará un cambio físico, también pasará cuando el deseo de sangre esté al máximo. — Deseo de matar— le explicó Maya. — Ya siento deseos de matar, Stiles— dijo Scott mirándolo con odio. — Escucha esto— Stiles se sentó junto a ella en la computadora, agarró un libro al parecer viejo y comenzó a citar lo que decía. "El cambio puede causarse por enojo o algo que acelere el pulso." — ¿Entendiste?, no hay nadie que te acelere el pulso como Allison. — Debes cancelar la cita, debes llamarla ahora— dijo Maya comenzando a alarmarse. Stiles fue hasta la mochila de Scott para agarrar su celular. — ¿Qué estás haciendo?— preguntó. — Estoy cancelando la cita por ti— le explicó Stiles. — ¡NO, DÁMELO!— gritó hecho una furia, arremetió contra Stiles y lo estampó contra la pared agarrándolo de la remera, mientras tenía el puño levantado. — ¡Scott!— ella lo regañó sorprendida de su reacción. Al parecer reaccionó a su voz, ya que el puño en vez de ser dirigido a Stiles, fue dirigido a la silla detrás de él. Maya estaba asustada, completamente asustada, nunca había visto a Scott así. Y aunque debía tragarse su orgullo, estaba asustada por Stiles. Se interpuso entre ambos cuerpos y empujó hacia atrás a Scott para que se alejara de Stiles, no iba a arriesgarse a que le pegara o lo intentara de nuevo. — Y-yo... Lo siento— Scott estaba en shock—. Debo arreglarme para la fiesta. Agarró sus cosas y se dirigió a la puerta. En ningún momento se alejó de Stiles, estaba realmente asustada. Antes de salir Scott los miró, Maya vio decepción en sus ojos, decepción de sí mismo. Estaba arrepentido, pero eso no sacaba que les haya dado un susto de muerte. — Lo siento— repitió y salió de la habitación. Ambos respiraron uniformemente, se giró a ver a Stiles quien no se había alejado de la pared. — ¿Estás bien?— le preguntó, pero este sólo golpeó su cabeza contra la pared. — Tú qué crees— le respondió de mala manera. — No tienes porque tratarme así. — Perdón, es sólo que...— dijo con la cabeza gacha. — Tranquilo, te entiendo. Subió la mirada y le dirigió una pequeña sonrisa, se la correspondió. Maya se alejó de él para levantar el desastre que había provocado Scott. Comenzó a levantar la silla y lo que vio la dejó impresionada. — Stiles... Debes ver esto. Stiles se acercó y pudo apreciar las tres cortadas profundas que se encontraban en el cuero n***o de la silla. Ambos se miraron, los dos sabían exactamente lo que el otro pensaba. Había que ayudar a Scott. Y rápido.
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