- Eh... no, creo que me dijo que salió. - Bueno gracias - Y se fue. Suspire de alivió. Me volteó y lo besó. - Eres un idiota. - Soy tú idiota. - Acaricia mi espalda. - Sam tu tienes control sobre mi, puedes destruirme con una palabra, como también puedes hacerme el hombre más feliz de este mundo con un besó. Me tienes loco en verdad Carter. - Lo besé. - Eres muy lindo - Sonreí. - Pero ahora debes irte. - No quiero dejarte. - Sólo por ahora, vete - Me besa por última vez y se va. Puse mi espalda en la puerta con una gran sonrisa. Soy feliz, estoy feliz. Horas después. Me levanté de repente asustada por una pesadilla. Mi respiración estaba muy acelerada. Estaba sudando y con mucho calor. Me levanté de la cama para mirar la hora. Son casi las cuatro de la mañana. Tomé algo para cubr

