Lo primero que hice al llegar fue ducharme. Había pasado casi la mitad del día en pijama y sucia. Peine mi cabello, un poco de hidratante de labios y baje a dónde están todos menos Daniel, que se quedó un rato más en el trabajo. Recibí un mensaje de Noa diciendo que no se tardaba en venir. Y así era, me levanté a abrirle la puerta cuando tocaron el timbre. Nos dimos un besó corto sin pensarlo, el primer besó que recibo en este día, así que no le iba a decir que no. Miré que en su mano drecha traía una pequeña bolsa decorada a la cual no le tome mucha importancia. Lo deje entrar. Saludo a todos. - Subamos. - le dije. Cerré la puerta, y nos sentamos en la cama. El no dejaba de sonreírme. - ¿Qué tanto sonríes? - dije algo tímida. - Eres hermosa. - Dijo sin más. Mis mejillas se ruborizaron

