- James... - Volví a llamarlo. - Si me dejas explicarte bien... - Estoy escuchando. - Creo que esto ya no es asunto mío, los dejó tortolitos. - Se va. - ¿Entonces? - Dije. - Hicimos una estúpida apuestá un día borrachos, que tenía que tirarme a cinco chicas, y ahí estabas tu. Las cuatro fueron fácil pero... contigo fue difieren, en el intento me enamoré. - ¿Cuándo empezaste a usarme para la apuesta? - Cuando estábamos en la camino para la empresa - Genial - Me levanté. - ¿Me odias? - Dijo sosteniendo mi muñeca. - Creo que no, sólo déjame sola. - subí a mi cuarto. Tampoco me siento mal por lo que hizo, ya que de verdad se enamoró de mi... y sino hubiera sido así hace tiempo ya me hubiera acostado con el... entonces más bien no es odio sino decepción por no contarme. Eso no quita q

