No fue opción adaptarme a los modos que mi jefa quería que trabajara, y no me quejé ni objeté nada al respecto a menos que fuera para provocarla en la intimidad, lo que se volvía divertido cuando quería hacer arder a Lucifer. Muchas mujeres deseaban llegar a algo más conmigo, con diversas edades y muy disimiles a la mía en algunos casos, lograba hacerles creer que podían volver a contratarme cuando pasara de categoría y tener sexo se me permitiera, pero cada servicio del que volví, durante cuatro semanas consecutivas, tuve algo mucho mejor y fue que sin establecer nada, Sol me esperó para tener el mejor sexo de mi vida. El juego previo al que nos enfrentábamos cada oportunidad, nos llevaba a un grado de excitación peligrosa, no podía negar que lo disfrutaba y ella me hacía conocer un mun

