Nos gustara la idea o no, teníamos que enfrentar lo que queríamos hacer, dejar de lado el capricho y ponernos las cosas claras para que, ni ella como jefa saliera perjudicada y yo como empleado tampoco. El trabajo me gustaba, ganaba muy bien y los beneficios que me daba no se comparaban con nada, no quería perderlo pero entendía que para ninguno de los dos iba a ser fácil seguir al pie de la letra nuestro acuerdo si no lográbamos entender lo que pasaba, más allá de lo que teníamos. Al salir de la reunión, confirmé que era el horario en el que ella hacía gimnasia, por lo que me subí al ascensor y me dirigí al piso del gimnasio, donde los diferentes ambientes de ejercicios se podían llevar a cabo, en una sala se dictaban clases de aeróbica y todo tipo de diligencias, mientras que en la ot

