Martin y Meli se llevaban apenas tres años de diferencia, y a pesar de la distancia, estaban muy unidos entre sí como tío y sobrina. Tenía entendido que entre ella y un amigo de él algo más pasaba pero como no me querían contar la historia, yo asumía como persona y padrino maduro que me consideraba, que tenían una relación a distancia o algo así, lo cual me despreocupaba de cualquier cosa. Tal era así que invitó a su cumpleaños a dos amigos de mi hermano y el viernes temprano llegaron los tres para quedarse en mi departamento, así que de modo de paga, les pedí que me acompañaran a pasar la noche con las amigas de Connie. Aceptaron como adolescentes hormonales que eran y sin contarle mi parte de la historia, fuimos a la gran casa de mi clienta. —Hola, soy Bautista, ellos son Martin, Juan

