Me desperté por un estruendo en la parte de abajo del ático. Me dolía la cabeza de la resaca y admito que estaba muy cansado. Me cerciórese de que la chica durmiera, así era. Ni siquiera estábamos bien tumbados en la cama, estábamos de al revés y todo estaba hecho un lío. La chica se abrazaba a mi, dejando descansar su cabeza en mi pecho. Sinceramente no tenía ganas de levantarme, si es un ladrón que se lleve lo que quiera, si es un secuestrador, aquí estoy y si es Nam rompiendo algo de mi casa, que se vaya a la mierda. Volví a escuchar otro estruendo prominente de abajo. Suspiré con pesadez, para después quitar con cuidado los brazos de la chica. Era muy complicado, no quería despertarla, pero prácticamente estaba encima de mi. Conseguí salir de la cama, sin despertarla. Creo que ta

