Capítulo 1, La madre subrogada

1958 Words
P o v Valeria Valeria de Hidalgo es hora de levantarse, me digo a mi misma emocionada ya llevo una semana de retraso, después de este último tratamiento, me siento más llena de fe. Se que esta vez sí podré quedar embarazada y por fin tener una familia completa, con mi amado esposo. Soy feliz con mi matrimonio, pero lograria llegar a mi máxima felicidad si pudiera quedar embarazada, quiero darle un hijo a Ricardo, se que él lo anhela desde hace tiempo. Termino de arreglar mi cabello para encontrarme con el amor de mi vida, vamos a la clinica donde me haran algunos examenes y se que me darán la mejor noticia. —Bueno hermosa ¿estás preparada? —Por supuesto mi amor. Cuanto amo a este hombre, la verdad es que Ricardo es el esposo mas maravilloso del mundo, por eso sé que será un excelente padre. Mis manos sudan y tiemblan al entrar a la clínica, en la sala de espera siento que me voy a desmayar, me aferro a Ricardo se que él también está nervioso, pero no lo demuestra, claro lo hace para hacerme sentir segura. Una enfermera sale del consultorio y nos habla. —Señores Hidalgo, pasen por favor. Les juro que mis piernas tiemblan tanto que siento que por eso la gente me mira raro. El médico comienza a explicarnos nuevamente todo, miro a Ricardo y está fastidiado tal vez un poco molesto. —Señora valeria, por favor acuéstese en la camilla. Me acuesto y justamente en este momento mi mente queda en blanco, juro que no se que pensar, siento el apretón en mi mano por parte de Ricardo y el gel frío en mi vientre. El doctor sigue moviendo ese aparato y no pasa ni un minuto cuando nos dice. —No, no hay embrión, no se logró la inseminación. Yo me quedé muda y Ricardo me soltó la mano y golpeó una mesa que estaba a su lado. —Lo siento, me temo que ya no podemos seguir intentando. Mis lágrimas cayeron sin disimuló mientras que Ricardo se aguantó su llanto. El doctor nos dio algunas indicaciones, yo estaba en shock y ni siquiera le presté atención Ricardo me tomó de la mano y salimos de la clínica. Durante el regreso a casa hubo silencio, un silencio doloroso, pero que podíamos hacer más que estar tristes. Al llegar a casa, Ricardo me subió a la habitación y al cerrar la puerta lloramos juntos, nos abrazamos con tanta fuerza que se nos olvidó que existían los demás. Después de esta noticia decidí quedarme en casa, no tenía ánimos de trabajar, ni de que me vieran y mucho menos de que me preguntaran por los resultados. Ricardo sí decidió ir a la empresa, bueno es algo que no se puede descuidar. Después de almorzar, me anuncian que tengo visita. —Amiga no me has respondido las llamadas se lo que significa. Sofía es mi mejor amiga y me conoce muy bien, sabe que si no respondo es por qué algo no salió bien. Apenas la veo en mi sala comienzo a llorar y ella me abraza. —Lo sabía, no funcionó la inseminación? Solo niego con la cabeza, ya que mis palabras no salen de mi boca. —Lo lamento amiga, pero no deben darse por vencidos. —No, Sofía, ya decidimos que no lo seguiremos intentando. —Pero amiga están muy jóvenes aún, no pueden desistir. —Ya mi cuerpo no resistirá más, así que Ricardo decidió que no más. —Te entiendo amiga. Me senté en el sillón y mientras me limpiaba las lágrimas hubo un silencio frío hasta que Sofía volvió a hablar. —Amiga yo tengo una idea, un plan mejor dicho, si quieres escucharme podríamos intentarlo. —¡Qué!? ¿De qué estás hablando? —Yo estoy dispuesta a hacerlo por ti amiga, lo juro. —Pero de qué estás hablando? —De alquilar mi vientre, para que puedas tener un hijo, ese hijo tan deseado. Lo juro amiga, tu me has ayudado tanto que por ti haría lo que fuera por verte feliz y devolverte todo en agradecimiento. Me quedé aturdida con lo que me dice mi amiga. —No, no, eso no, además Ricardo no estará de acuerdo, es una locura. —Después que lo hagamos y yo quede embarazada con tu óvulo y su esperma se va a alegrar de saber que tendrán a ese tan anhelado hijo. De seguro se molestará pero el te ama y se le pasará la molestia ya verás. Juro que lo que me propone Sofía es muy tentador, si quiero hacerlo, aunque me da miedo. —¿Qué piensas amiga? Creo que sería una buena opción además, estamos en confianza, sabes que te considero mi hermana. Ustedes estarían pendiente durante todo el embarazo, me podría ir a vivir con ustedes para que no se pierdan ni un solo segundo del crecimiento del bebé. —Obviamente amiga, pero si aceptara, ¿dónde haríamos ese procedimiento? —Pues en la misma clínica de fertilidad, Viky está haciendo pasantías allí por la especialidad, ella está dispuesta a ayudarnos, todo sería entre nosotras. —¿Me estás hablando de Viky Cardenas, nuestra amiga de secundaria? —Si, ella misma es una excelente médico y está haciendo la especialidad en fertilidad, creo que el director de la clínica es su amante. —Creo que me convenciste, vamos a hacerlo, después me tocará convencer a Ricardo, él me entenderá. Esa noche no pude dormir, pensaba solo en esa propuesta, me parecía un plan tan descabellado, pero mi deseo de ser madre es muy grande. Al día siguiente me encontré con Sofía en la clínica, Viky nos atendió y explicó el procedimiento, esperarían una semana para hacer algunos exámenes de rutina y luego proceder con la inseminación Sofía con nuestras células. Salí de la clínica esperanzada, era otra opción para tener un hijo, solo Dios sabe cuánto lo deseo. Estos días Ricardo ha estado más estresado y metido en la empresa se que lo hace por qué se quiere distraer y no tocar el tema del embarazo, Pero lo extraño mucho. Decido esperarlo en la habitación con algunas velas aromáticas y un baño de burbujas, tal vez le hable sobre el plan de Sofía. Ricardo llega a la habitación y se sorprende al ver la decoración con velas, la luz tenue y yo con un babydoll muy sexy. —Wao mi amor y a qué se debe tan agradable recibimiento? —Pues a qué tenemos mucho tiempo sin hacernos cariño. —Entonces está noche promete. —Aja, promete y mucho. —No sabes cuánto he deseado este momento. El me abraza por la cintura y me besa, como me encantan sus besos, su aliento siempre es fresco y dulce, su perfume entra por mi nariz y me embriaga. —Amor llené el jacuzzi para los dos. —Quedará para después, te quiero comer ahora mismo. Pues sus besos se intensificaron y me despojó de las prendas sexys que llevaba, me sentó al borde de la cama y comenzó a chupar mi flor. Amo, que lo haga sabe cómo hacerlo, sabe que me gusta y me vuelve loca. El se detiene y se quita su ropa, veo como masajea su longitud, que me encanta, es perfecta para mí, si es un poco grande, pero perfecta para mí. Luego juega en mi entrada y yo estoy eufórica, quiero que entre y me haga gemir como loca. Cada movimiento de Ricardo hace que el placer llegue hasta lo más profundo de mi ser, me hace acabar un par de veces y luego escucho sus gemidos y sonidos guturales que me encantan, ¿a quien no le gusta que su hombre gruña mientras le hace el amor? Esa explosión de placer de los dos al mismo tiempo no la cambio por nada, Wao, mi hombre es un semental. Lo que pasó está noche cierra todo este mes de tensión y estrés por esperar los resultados. Luego nos duchamos e hicimos el amor un par de veces más hasta quedar agotados. No quise contarle lo del plan, si lo haré, pero esperaré el mejor momento, tal vez sea cuando ya sepa que Sofía sí logró quedar embarazada. La semana llegó y Sofía con resultados en mano, me dijo con una gran sonrisa. —Estoy extremadamente sana y apta para quedar embarazada, así que hoy mismo harán la inseminación. Me quedé inmóvil, nerviosa y a la vez feliz. —Wao, no creí que fuera tan rápido. — Bueno este es el momento justo tu crees que si la energía y el universo no quisiera esto, estaría saliendo tan perfecto. —Tu como siempre hablando de la energía y el universo, amiga estoy nerviosa. —Todo saldrá bien, tranquila, si no quedo embarazada no quiero que te pongas triste, lo volvemos a intentar, tenemos que agotar todos los recursos. Yo asentí, y aunque me sentía feliz por tener una nueva oportunidad para poder ser mamá, también tenía miedo y una extraña sensación en mi pecho. Entramos al consultorio de Viky para hacer los preparativos y yo no dejaba de hacer preguntas. —Viky amiga, ¿qué porcentaje me das de que Sofía quede embarazada? —Noventa y nueve por ciento, Valeria, confía y mantén la calma. —Es que me siento nerviosa. —Lo sé, pero no hay de qué preocuparse. —Aclarame algo, se que serán mis óvulos y el esperma de Ricardo, pero ¿qué porcentaje tendrá el supuesto bebé de Sofía? —El método que usaremos será la fecundación In vitro, es la más usada en estos casos, por qué garantizamos que no haya carga genética de la mujer gestante, esto quiere decir que el ADN será tuyo y de tu esposo, literalmente el bebé estará cuarenta semanas alquilado en el vientre de Sofía. —Wao que impresionante este método. —Esto tomará unas semanas, así que les estaremos avisando. Mientras yo seguía con Sofía en la clínica Ricardo firmaba el contrato más esperado, se estaban uniendo las dos mejores empresas transnacionales del país. Estaba demasiado feliz así que decidí ir con él. Al entrar a la oficina me abrazó y me alzó girándome sin importar que estaban todos los empleados allí. —Lo logré amor mío, lo logré. Ahora nuestros productos y servicios no tendrán límites. —Es una excelente noticia mi amor, estoy muy feliz. —Estoy hay que celebrarlo cariño, hoy se hará una cena en el hotel Brunet. —Excelente mi amor. Después de pasar toda la tarde con mi esposo y celebrar nuestro logro, decidimos prepararnos para la cena. Éramos la pareja del momento, todos se nos acercaron a felicitarnos y Ricardo siempre me halagaba delante de todos. La cena estuvo espectacular y más acompañada de mi amado, estábamos tan cansados que decidimos irnos. Al parecer las cosas estaban cambiando a mejor, tenía una nueva oportunidad de ser mamá, Ricardo había hecho hoy la mejor negociación de nuestras vidas , estoy feliz. Estas semanas se me hicieron eternas hasta que mi teléfono suena y es la dra Vicky. Todo estaba listo para colocar el óvulo fecundado en el vientre de Sofía. Me vi tentada en contarle a Ricardo, pero mejor me espero, quiero estar totalmente segura de que si resulta. Busco a Sofía y nos vamos juntas a la clínica, mis manos tiemblan. Vicky nos recibió y sin esperar mucho firmamos algunas planillas y listo. Se hizo el procedimiento y todo resultó como esperábamos, esa noche Sofía se quedaría en la clínica, para no levantar sospechas, la dejé al cuidado de unas enfermeras y yo me fui a casa con mi amado. Literalmente me quedé sin uñas, espero que todo salga bien.
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