No sé cuántos días han pasado desde que estoy aquí. No entiendo por qué sigo pensando en Demian, ¡Idiota! Oh, claro. Pienso en él, sigo queriéndolo aunque se haya comportado como un cabrón. Lo peor es que le envié al cabron los papeles del divorcio y no quiso firmarlos, no he regresado a Italia ni a Inglaterra en bastante tiempo. Aunque no pueda creerlo, ni siquiera llevo las cuentas de los días que he estado aquí en España. Pablo se ha comportado como un buen amigo y me ha dejado estar en su casa. -Señorita Reeves, las maletas están listas.- le veo directo, me encanta su cabello rojo. -Gracias Derek. ¿Le has informado a tu familia?- pregunto. -Sí, están muy agradecidos por todo lo que está haciendo por mi.- sonríe. -Eh, nada de eso. Yo soy la agradecida, me dejaron estar en su casa a

