Capitulo 6. Desaparecidos

1568 Words
Amal había desaparecido sin avisarle ni decirle nada. Aparentemente había ido en busca de su prima trás un dato que le había traído una supuesta conocida, y eso era todo lo que había podido averiguar Michael. No entendía como la doctora no fue capaz de avisarle o decirle algo aunque fuera, y ahora estaba desaparecida. Michael no tenía ni idea de donde estaba ni ningún tipo de pista sobre su posible paradero. Pero no estaba dispuesto a bajar los brazos. Por ende tocó a cada contacto que tenía, a cada conocido, e hizo el trabajo investigación que hacía siempre incluso comprando gente. Finalmente, luego de un par de días de completo desasosiego, puedo dar con un lugar en un pueblo cercano a Kabul, la capital Afgana. Allí en una casa aparentemente estaba escondida Amal. La había secuestrado una facción de terroristas del estado islámico. Se había enterado pues el padre de Amal se había contactado con el, y ya le habían pedido un rescate millonario, los terroristas querían armamento y dinero. El padre de ella estaba dispuesto a pagar lo que fuera pero él quería ver si antes de llegar a eso tenía la chance de rescatarla sin ceder a esas demandas ni que intercediera ninguna clase de rescate en el medio. Así que desde hacía unas horas estaba haciendo un trabajo de vigilancia sobre el lugar cuando vio que varios hombres estaban saliendo de allí, quedando el sitio resguardado solo con un par de hombres de seguridad. Eso era lo que veía desde afuera, incluso los había contado las veces que iban y venían. Por supuesto que él estaba armado. Muy armado, hasta los dientes prácticamente. Quizá era esa la oportunidad para atacar... estaba por acercarse sigilosamente por detrás de la casa vecina cuando una mano en el hombre lo detuvo. Se dio vuelta dispuesto a atacar cuando de repente un par de ojos color verde claro lo dejaron aturdido. El hombre vestía como un lugareño con una túnica, tenía barba, el cutis dorado por el sol oriental, pero esos increíbles ojos color claro le llamaron la atención a pesar de la barba, el cabello y el bigote. Esos ojos lo delataba, el conocía esa mirada. —¡Acaso te volviste loco!.— exclamó él hombre Al escuchar esa voz se había terminado de despejar cualquier duda que podría haber tenido. Adelante suyo tenía al desaparecido en acción Martín Campbell, el hermano de la veterinaria Sarah 'Sisi' Campbell. —¡No puedo creer lo que ven mis ojos!!! ¿Martín eres tú?— le dijo Michael aturdido antes de fundirse con el otro hombre en un abrazo que este le devolvió. —¿¡Si mandamos agente a buscarte y nadie puedo encontrarte¡? ¿Cómo puede ser esto posible?—Michael aún estaba azorado.—Pero ¿ qué pasó ? ¿qué haces aquí?— Martín le respondió: —Antes que nada teniente, déjeme decirle que esto que pensaba hacer era una misión suicida... necesitamos urgente salir de aquí y si quieres rescatar a la doctora necesitamos un buen plan.— —¿Tú sabes algo acerca de esto?— Michael lo miro extrañado. Martín revoleo los ojos. —Cinco años aquí me hicieron conocedor de muchas cosas teniente...— el timbre de voz era cansado pero el tono era divertido. —Ven primero vámonos de aquí y luego hablaremos bien.— concluyó Martin —¿Tienes tu vehículo no, un Jeep?— —Sí, ¿ cómo sabes?— —Y... te he estado investigando...— —Increíble...¡No me di cuenta en ningún momento.!— para Michael era extraño pues era muy buen rastreador, se tendría que haber dado cuenta. —Cinco años aquí han hecho una gran diferencia... aprendí a esconderme y mimetizarme entre la gente.— —Ya lo veo—dijo mirando su atuendo su cabello y su barba. —Todo eso es nuevo.— Martín sonrío con gracia. —Necesitaba mezclarme entre la gente— le reitero divertido. Fueron hacia el jeep de Michael y este miró una última vez hacia atrás, hacia la casa donde tenían escondida a Amal. Martín le tomó el brazo y le dijo —No te preocupes, ya la vamos a sacar... ahora no es momento, no puedes entrar solo, es una tarea k******e (suicida)— El lo miro a los ojos —Sí lo sé, sé que tienes razón...pero cada minuto qué pasa pienso en que pueda estar padeciendo la doctora ahí adentro y no quiero ni que pensarlo.— —Haremos lo posible para rescatarla lo antes que podamos. Te lo prometo.— —¿Haremos?— dijo sorprendido Michael —Claro teniente, no voy a dejarlo solo con esto...— —Sabes, ya no estoy en el ejército no soy más tu teniente.— —Para mí siempre vas a ser mi teniente Michael— le contesto Martín. Ahora con más familiaridad. No importaba el rango, ellos eran como familia. Para siempre. Tantas cosas que le quería preguntar Martín acerca de su propia familia, de su padre, de su hermana... Michael estaba conduciendo el vehículo hacia las coordenadas que le dio Martín cuando no pudo más y tuvo que preguntarle. —Necesito saber sobre mi hermana y mi padre— —Tu padre está bien, sigue en la granja cuidando animales. Y tu hermana también está bien, la cuidamos, quédate tranquilo. Terminó sus estudios en Nueva York. Se recibió de veterinaria. —Michael dejo ver una media sonrisa. —Trabajo un tiempo en Hooters para pagarse los estudios.— —¿Hooters? ¿ el lugar donde las chicas atienden con poca ropa?— dijo Martín abriendo los ojos asombrado. —Sí, ese mismo, pero no te preocupes mandé a alguien de mi confianza. Una mujer que no conoces, Tania, se hizo su amiga de ella y la protegió en un determinado momento. Luego la orientó para que tomara clases de defensa personal...con Frank, ¿ te acuerdas de él?— Frank era por lo menos 10 años mayor que el propio Martín o quizás un poco más tendría alrededor de 45 años. Él estaba por retirarse del ejército cuando ellos comenzaron prácticamente. Y actualmente vivía en Nueva York donde tenía un Dojo donde enseñaba diversas artes marciales, entre otras cosas. A quién no conocía era a la mujer que mencionaba Michael, Tania. —Claro que me acuerdo de Frank, pero a Tania no la conozco...— —Tania es una trabajadora independiente, trabaja mayormente de cazarecompensas y de vez en cuando lo hace para mí...la verdad es que no es buena siguiendo órdenes, por eso duró poco en el ejército. Pero es buena como trabajadora independiente y responde bien a mis propias órdenes... por un tiempo la mandé a Hooters para que estuviera cerca de Sisi y la cuide, luego tu hermana aprendió a cuidarse muy bien sola. Y cuando se recibió le hice el contacto con mi padre. Actualmente trabaja en el rancho Falcone, ahí y en otros ranchos aledaños como veterinaria — hizo una pausa y lo miró de costado — está muy bien tu hermana, quédate tranquilo. Hemos hemos cumplimos con la promesa que te hicimos.— Martín asintió con la cabeza y miro hacia afuera, el paisaje era mayormente árido, los ojos se le llenaron de lágrimas...sabía que para su familia sería un golpe terrible la pérdida del él durante todo ese tiempo pero no había podido contactarse con ellos. Si lo hacía hubiese puesto en peligro a la familia que lo había albergado hasta ese momento, descubriendo su tapadera, y él no podía hacer eso. Prefería que siguieran pensando que estaba muerto o desaparecido, daba lo mismo. Hasta que había llegado Michael no había pensado claramente en como poder escaparse de Afganistán junto a su familia sin correr mayores riesgos, pero ahora con la retirada de las tropas norteamericanas no veía otra posibilidad. Tenía que salir de ahí a como diera lugar. —¿ Jake , qué es de la vida de él?—. Mientras Michael manejaba el jeep fue el turno de este de sonreír con cariño. —Después del atentado nos retiramos ambos del ejército, yo funde mi empresa seguridad privada.— lo miró de costado —Pasaron muchas cosas en el ínterin... él trabajó un tiempo conmigo y luego abrió su propia empresa dedicada a otro tipo de rubro. Se dedica a proteger mujeres específicamente y desarrolló un sistema , una app. Es largo para contar. También trabaja con refugios de mujeres que sufrieron violencia doméstica, honestamente amigo es una larga historia... pero te tengo que decir que está felizmente casado y es muy feliz aunque por supuesto nunca te ha olvidado, ni yo— le dijo mirándolo con una mezcla de nostalgia y tristeza. — Todavía no puedo creer que estés aquí, conmigo— Martín le palmeo el hombro a Michael y una sonrisa pinto su rostro. —Me alegra mucho por él... y que fue de ti viejo ¿te has casado, acaso?— Michael negó con la cabeza.— todavía no ha llegado la mujer indicada a mi vida— contestó secamente. —Y tú ¿ qué has hecho todos estos años aquí fuera de contacto, alejado de tu tierra y de la gente que te ama? ¿ porque no te contactaste con nosotros Martin?— inquirió Michael. —Bueno mi teniente, esa es también una muy larga historia...—
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