Los hermanos casi estaban al borde de una discusión. — Hablando de nuestros padres, mira quién me está llamando. ¡Ay, nuestros viejitos! Seguramente ahora van llenos de felicidad en un crucero hacia otro país y sus hijos aquí discutiendo entre ellos mismos. —Comentó el hermano mayor con una sonrisa. —Mamá, ¿cómo está papá y tú? —Semejante bicho engreído, ¿por qué no me habías dicho que mi hijo y mi nuera han tenido un accidente? —Gritó furiosa la señora Gaviota, haciendo que Nataniel aleje su celular de la oreja. —¡Mamá! ¿De dónde sacas eso? De seguro lo escuchaste por allí en cualquiera de esos medios de chisme barato y te la creíste. —No hay ningún chisme barato Nataniel. Estoy en la mansión y es lo que tus empleados nos han comunicado. —¡Ah, hermano, ya nos cargó la v***a! Le di

