Ambos sonrieron luego de culparse el uno al otro, entre ellos existe una bonita conexión de amistad y ni uno ni el otro tuvieron el valor de avergonzar al otro, por el contrario, disfrutaron haciéndose pasar como pareja. —Ahora sí, cuñada, ¿quieres que vayamos hoy mismo donde mi hermano o prefieres que sea otro día? —Vamos ahora mismo, es necesario que le entregue su esclava para que desde ya se quite esa idea de la cabeza de que yo he sido quien la tomó sin su consentimiento. —Perfecto, señora de Kaffati, después de comer nuestros sagrados alimentos que compraremos en este restaurante, nos iremos para donde su amado esposo. En la empresa Kaffati… —Señor Nataniel, tiene una llamada por parte del hospital San Isidro de la ciudad de Tocoa. —Anunció la nueva asistente de Nataniel. Y es

