40

916 Words

Nataniel movió su silla y se acercó, con mucha agilidad y experiencia se subió sobre la cama y se recostó al lado de la chica y la abrazó por la espalda. —Sé que lo que te dije por la mañana te ha molestado—. Expresó. —Mentiras, yo no le pongo mente a esas cosas que usted dice, total, solo somos un matrimonio de contrato. —No te mientas a ti misma, querida, tu corazoncito está triste porque yo te he rechazado. —Sí, es cierto, ¿y qué? —Rezongó ella de manera prepotente. —Lo sabía. —Comentó él, entre sonrisas. —Sabía que yo causaba algún efecto en ti. —Váyase a lidiar con sus empresas y deje de burlarse de mis sentimientos, ¿acaso usted tiene un corazón de piedra, en vez de sangre? —No, Camila, no es así. Juro que no te miento al decir que entre tú y yo no puede haber nada, aunque t

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD