Ahora ya tienen la dirección, están listos para emprender el viaje de tan solo veinte minutos de distancia. No lleva el dinero, ya que considera que no lo van a necesitar, solo esperan que ese hombre no esté armado, si es así, no hay de qué preocuparse tampoco, pues, sus hombres también son muchos y están muy bien equipados. —Ya ves, hija, tan fácil es hacer que mi querido yerno me entregue una buena cantidad de dinero para solventar mi vida. —Se burló sintiéndose desde ya un ganador. —Espero que cuando él descubra que has sido tú, te elimine con sus propias manos, pero antes de eso que te haga sufrir para que pagues cada billete que ahora él te entregará. —Deja de soñar, querida hija, esos sueños que tú tienes no son agradables o más bien parecieran un chiste. —¡Te odio papá! Y espero

