A Camila no le parece nada gracioso el asunto de ser madre soltera. —¡Cállate, pendejo! No te alegres de esto, por favor. No estoy preparada para tener un hijo, ¡Dios mío, qué voy a hacer ahora! —Exclamó, llevando sus manos a su vientre. —Perdón, pequeño, yo no quise que te formaras dentro de mí y por tal razón tendré que tomar una decisión. —¿Qué quieres decir cuñada? —Kervin, yo… yo no creo que pueda con esto, estoy sola y aún estoy estudiando ¿Cómo le haré para cuidar de un bebé? Camila cree que la mejor opción será deshacerse de su bebé. —Shhh, te prohíbo que vuelvas a decir que estás sola, y más que se te vuelva a cruzar por la mente esta tontería de que no quieres tener a tu hijo. —Pero es que… —Pero es que nada, Camila, mi sobrino será muy amado por su tío y abuelos, hasta

