Lejos de responder a su interrogante, Nataniel la regañó con cariño por ser tan necia. —¡Por qué lo hiciste, pequeña! ¿Por qué te levantaste tu sola?, me hubieses esperado para yo ayudarte. —Le regaña por haber ido al baño por sí sola, lo hace mientras con mucha ternura le aparta el cabello que se le ha venido para el rostro. —Te dije que no te quiero ver, ¿por qué no me has hecho caso? —Por cosas como esta es que no me pienso ir, ahora me tendrás aquí día y noche hasta que te den de alta. —Esto ya es el colmo Nataniel. Cuando estabas postrado en tu silla especial me rechazaste y ahora que ya puedes caminar, ¿te darás la tarea de perseguirme? ¡Ja, qué irónico! —Se burló Camila. Ella está resentida con el hombre que le dijo que la encerraría y la dejaría sin comer por unos días hasta

