El joven Kervin no puede creer que después de haber sido humillado, su hermano continúe creyéndole a aquella mujer. Pobre de mi hermano, me da lástima pero él no se deja ayudar. —Comentó Kervin, sintiendo pesar por la chica que se nota a leguas que ha estado llorando por la culpa de su hermano. —Ve a acostarte cuñada, me duele decírtelo, pero si él se fue con esa mujer, dudo que regrese esta noche, seguramente se ha quedado a dormir con ella. —Bueno. —Que tengas feliz noche y dulces sueños. —La chica dio la vuelta y caminó en dirección a su habitación. —¡Camila!… —gritó su cuñado. —Dime… —No pierdas la fe, si amas a mi hermano por favor no te desanimes y lucha por él, el amor es fuerte y siempre sale ganando. —Lo sé, he visto que su amor por esa mujer es tan fuerte que al final los

