Capítulo 5

1320 Words
Capítulo 5 CAROLA No tenía idea de lo que íbamos a hacer ahora, pues al día siguiente de la fiesta del compromiso de mi hermana, ella me hizo llegar un calendario de actividades de su semana del compromiso, calendario que, teníamos que cumplir con Mike, estando presentes en todo. Esto me estaba agobiando, tanto que, mientras estaba en mi cubículo en el periódico, sentí que no me calentaba ni el sol, cuando se apareció él, Mike. —Buenas tardes, mi hermosa prometida—dijo riéndose—vine para irnos a comer, pero sí aún no estás lista, te puedo esperar. —Corta ya con eso, Mike—dije riéndome—vámonos. Ya estoy lista, recuerda que el plan original era ir a comer hoy. —Sí y algo me dice que, tenemos mucho de qué hablar. Por tu cara de molestia visible, ya tienes el calendario de actividades de la semana del compromiso de Liv y eso te molesta, ¿cierto? Asentí con la cabeza y salimos Mike y yo, del periódico para irnos a comer. Llegamos a un restaurante de comida rápida y pedimos unas hamburguesas y unas papas y cuando terminamos de comer, Mike empezó a reírse sin control como un verdadero demente y yo, sin saber de lo que se reía, lo imité de inmediato, como pasaba siempre que estábamos juntos. La gente, no podía dejar de vernos pensando que estábamos locos y era cierto, lo estábamos y hasta después de un buen rato de reír sin parar, Mike reveló el motivo de su ataque de risa. —Es que esto no puede ser Carola—dijo divertido—tenemos que planear muchas cosas, contar nuestra historia de amor, para que todo cuadre. Además de eso, tenemos que ir actuando como lo que somos, una pareja que esta comprometida y eso me lleva a que, tenemos que ensayar los acercamientos y también los besos definitivamente. —Vaya, eso no lo había pensado—dije abatida—qué bueno que, tú siempre estás en todo y tienes razón, debemos hacer creíble nuestra “relación” o se nos puede caer el teatrito en cualquier momento. —Claro que pienso en todo—admitió—y, por cierto, estoy seguro que, no has podido avisar en el periódico, que hoy es el último día que vas. —Sí, lo estás—dije llevándome ambas manos a la cara, en señal de vergüenza—odio que me conozcas tan bien, Mike, ahorita que vuelva de mi tiempo de comida tengo que avisar que no podré ir a partir de mañana y por cierto, esta noche tenemos la primera cena de la semana con Liv, Owen y con unos primos que vinieron de México y sus respectivas parejas. —Perfecto, entonces esta noche, tenemos una cenita—dijo Mike emocionado—se me ocurre que, puedo llegar antes a tu casa y así tenemos un tiempo para practicar lo básico, ¿te parece? —Claro, eso está bien para mí. Mike y yo, terminamos de comer y volvimos al periódico donde él se despidió de mí y me dejó seguir con mi trabajo y no solo con eso, con la difícil tarea de decirle a mi jefe que, no iría a trabajar el resto de la semana, algo que, afortunadamente él no tomó mucho a mal y por el contrario, me deseó que la pasara bien en la semana de actividades previas a la boda de mi hermana. Salí animada de mi último día de trabajo y me fui a mi departamento, donde Pato estaba tomando cerveza con Mike, quien ya me estaba esperando. —Viene llegando tu prometida—se burló Pato—así que, yo los dejo mi hermano. —Qué graciosito—dije riéndome y le lancé un cojín a mi amigo Pato—y no debiste darle de tomar nada a Mike, iremos a una cena con unos miembros de mi familia que han llegado de México y a quienes no creo que les agrade mucho la idea que Mike esté tomado. —Carola, tienes que calmarte, ven acá—Mike tiró de mí y con el vuelo, quedé sentada encima de sus piernas y Pato aplaudió emocionado—así, quédate. Recuerda que, somos prometidos. —Pero, sin poses Carola—dijo Pato—tienes que aprender a actuar más natural o de lo contrario, tu relación con Mike, se verá por demás sobreactuada. —¿Lo ves? —dijo Mike—tienes que relajarte. Ahora mírame a los ojos y mantengamos contacto visual, por unos momentos. Recuerda que, sí estás enamorada de mí, se debe notar a simple vista. Hice lo que Mike pidió y a decir verdad, me costó un poco de trabajo pues él y yo, nunca habíamos conectado de ese modo y siempre habíamos tenido una amistad muy despreocupada, pero ahora tenía que concentrarme y después de un rato, me fui relajando y tanto Pato como Mike, celebraron mis avances. —Excelente Carola—celebró Mike—si no te conociera pensaría que, ya estás perdidamente enamorada de mí. Ahora viene lo bueno, tenemos que practicar los besos. —Yo los iré viendo y les haré mis observaciones—dijo Pato—eso sería lo mejor. Así que ahora, saquen los mejores besos que tengan guardados. Pato parecía estar disfrutando de la situación, pero a mí, aunque no me hacía ninguna gracia, tenía que acceder a besar a Mike. Él estaba riéndose divertido de la situación, mirando como Pato estaba esperando el momento en que nos diéramos nuestro primer beso, así que, se acercó a mí lentamente y cuando estuvimos lo suficientemente cerca, Mike me besó dulcemente rozando sus labios con los míos y yo, me dejé llevar por el beso. Al principio, me pareció algo muy raro, pues nunca en mi vida, me hubiera imaginado que, tuviera que estar besando a Mike justo como está pasando ahora, pero la vida es impredecible y aquí estábamos, ensayando un beso para hacer muy creíble toda la farsa que yo inventé para con mi familia y así, estando metida en mis pensamientos el beso terminó en medio de los aplausos de Pato. —Chicos, ustedes nacieron para esto—dijo emocionado—lo de ustedes se ve muy natural y no tienen que esforzarse mucho para que se note que sienten algo, quién sabe si después de todo este numerito, igual y hasta terminan enamorados. —Tú sí que estás loco de remate, Pato—respondí negando con la cabeza—el beso no ha estado mal, pero me han dado mejores y, además, todo esto solo es una actuación y ya. —Es cierto, aquí si coincido con Carola—dijo Mike—yo jamás podría enamorarme de ella, es mi mejor amiga y tenemos un juramento de serlo siempre. Así que, no podemos cruzar la línea. —Bien, si ustedes dicen, yo me callaré—sentenció Pato—suerte hoy en su cena con Liv y con tu familia, Carola. Me daré un baño y me iré a dormir. Estoy muerto. —Vale, qué descanses, Pato—dijo Mike—nosotros en un rato ya nos iremos. —De hecho, nos vamos ya—declaré—andando, Mike. Mike y yo, salimos de mi departamento y tomamos camino al restaurante donde veríamos a mis primos con sus respectivas parejas y a Liv y a Owen. Ambos permanecimos en silencio y después, al llegar al estacionamiento del restaurante, Mike bajó primero y abrió la puerta para que yo bajara de mi auto y entonces, ambos, como si estuviéramos sincronizados, nos quedamos mirándonos a los ojos y exhalando un suspiro cargado de tensión y también de resignación. —Vamos, Mike—dije con inseguridad—espero que, superemos nuestra primera prueba. —Yo no espero—rebatió con seguridad—la vamos a superar, Carola. Recuerda que, siempre somos tú y yo contra el mundo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD