La noticia de que Tess era la heredera de los Ellington impactó mucho a todos. Esa misma noche, Tess reunió a sus amigos, que básicamente se trataba de la familia Calahan, y les anunciaron el gran descubrimiento de aquella mañana. Georgina no había podido salir de su asombro, y corrió a ella para abrazarla, y casi lloró diciéndole que se alegraba por ella, y por Adam, su viejo amigo. —No puedo creer que yo haya ayudado a que tuvieran una cita. No pasó nada esa vez, ¿verdad? —Tess se echó a reír. —No, recuerda que te conté que la cita había salido horrible. —No puedo creer que ahora sienta alivio por eso —Tess volvió a sonreír. —La fortuna quedó en familia, entonces —comentó Phillip repartiendo copas de champaña—. Bienvenida al podrido mundo de los ricos, Tess. —Oh, gracias… Tan amable

