Cercanía.

1259 Words
Salí victorioso de aquella pelea, pose ante más cámaras, tomaron algunas fotos y finalmente salí del cuadrilátero con un objeto muy claro: encontrar a esa mujer. No tarde demasiado en ubicarla, estaba charlando con algunos expertos del área deportiva y parecía mantener una conversación bastante acalorada. De pie detrás de ella me incline para susurrarle al oído — esa victoria es tuya, muñeca — note como su cuerpo reaccionaba al sentir mi cálido aliento chocar contra su piel y esa reacción me encantó. — Me disculpan señores — dió media vuelta para enfrentarse a mi mirada — sinceramente no ví nada del otro mundo — me miró de arriba abajo, detallando mi cuerpo semi desnudo y bañado en gotas de sudor — casi te hacen puré allí arriba. — Pero no lo hicieron, salí vencedor — le dije cruzandome de brazos; su mirada estuvo más de la cuenta detallando los músculos de mis brazos. — No me impresionas, grandulon — quise reír en ese momento, claramente ella jamás me daría la razón. Pero siendo sincero me resultaba bastante entretenida su actitud retadora y su sonrisa altiva, estaba seguro que está era una mujer que podría patearme el tracero si ella así lo quisiera. — ¿Que tal si te impresionó fuera el cuadrilátero? tengo una muy buena idea de en dónde puedo impresionante — hable con todo sugerente, ella sonrió de forma ladina mientras en sus ojos podía observar un brillo peculiar. — ¿Que tienes en mente?.... espero que sea algo realmente entretenido — mordió ligeramente su labio inferior de forma tan provocativa que deseaba ser yo quien estuviera saboreando esos labios. — Una cena, tu y yo... está noche, en mi departamentos... ¿Quien sabe?, quizás pueda haberte cambiar de opinión y quizás veas algo que merezca la pena tu atención — le guiñe un ojo, ella dejo escapar una pequeña risita mientras me extendía una tarjeta de presentación. — Llámame, quizás me pueda interesar — tome la tarjeta y ella se marchó sin más, no pude evitar sonreír mientras observaba su espalda mientras se alejaba. ¿Quien rayos ers está mujer?, ¿de verdad se trataba de Hisana o era mi mente tratando de engañarse a si misma para calmar el dolor en mi corazón?. Debo admitir que después de ese encuentro no podía sacarme a esa mujer de la cabeza, ni siquiera mientras los periodistas me entrevistaban o mientras mi familia celebrando mi victoria, e único que había logrado obtener mi atención cuando me habla era Nethan. Cuando tuve oportunidad la llamé y me sorprendió mucho que aceptará verme en mi departamento, aunque yo mismo había sido el de la idea no pensé que ella aceptaría con tanta facilidad. Por lo que ahora me encontraba terminando de preparar la cena más espectacular que se me hubiera ocurrido. Había arreglado la mesa con velas y seleccionado cuidadosamente uno de los mejores vinos. Cuando me notificaron que ella estaba en recepción ordene que subiera, no era muy caballeroso de mi parte no recibirla en la puerta del edificio pero tenía que vigilar el horno, el timbre sonó pocos minutos después provocando que mi corazón comenzara a latir desenfrenado. Esa noche comenzaría a averiguar si se trataba de Hisana o no... y esperaba por mi bienestar mental que de verdad fuera Hisana regresando una vez más de entre los muertos. Verifique mi aspecto antes de abrir la puerta, topandome con una de las imágenes más sensuales que había visto jamás... Esa mujer estaba de pie frente a mi, observandome con esos ojos de mirada misteriosa y atrevida, haciéndome sentir expuesto como nunca antes me había sentido. No podía evitar comprar su mirada con la de Hisana... más allá de la novia diferencia de color, Zafiro sabía seducir con la mirada; era una mujer provocativa , seductora y peligrosa... mientas que en los ojos de Hisana siempre se había evidenciado su carácter pero a la vez una inocencia bastante peculiar... eran mujeres tan parecidas y tan diferente a la vez que me hacía dudar. — ¿Me dejaras pasar? — Indago, mis ojos e inmediato se posaron sobre sus labios, pintados de rojo pasión y moviéndose con suavidad, sin decir palabra le di espacio para que ingresara en el departamento. No pude evitar que mis ojos vagaran hacia su espalda descubierta y prestarán especial atención a sus curvas, a ese va y ven de caderas que de seguramente tendría a más de uno enloquecido; incluyendo me. Ella llevaba un vestido n***o de espalda descubierta y entallado al cuerpo, se abrazaba a su figura de forma magistral; su largo cabello celeste lo llevaba recogido en una cola alta que la hacía ver muy sofisticada. — Bonito lugar — hablo, mientras sus ojos observaban todo a su alrededor con gran detalle. — Gracias — la observé acercarse a uno de los mostradores donde reposaban diversos cuadros con fotografías, su mirada lo recorrió con curiosidad hasta que una pareció llamar su atención, extendió la mano para tomar el potasio retrato. — ¿Tu novia? — Indago al verme en la fotografia junto a Misuki, estábamos muy juntos y parecía que estábamos apunto de besarnos; situación que no estás muy lejos de la realidad, recordaba cuando habían tomado esa fotografía, mi relación con Misuki estaba en su mejor momento. — Ex novia... hace mucho que no estamos juntos — respondí, sintiendo que un nudo se formaba en mi garganta aunque no lograba entender el porque de esto. — Debes quererla mucho — opino, regresando el poeta retrato a su lugar y observando las demás fotos donde Misuki estaba a mi lado. — Somos buenos amigos... además que su hermano es mi mejor amigo... digamos que es difícil cortar ese tipo de lazos — expliqué. No iba a negar que al principio había sido difícil la convivencia pero Misuki términos Siendo una apollo fundamental cuando perdí a Hisana. — Nuestras vidas están regidas por situaciones complicadas y eso nos encanta, por algo somos agentes — expreso, mientras tomaba un nuevo porta retrato; está vez uno dónde Hisana estaba sobre mis hombros, lo observó con especial atención y senti que todo mi cuerpo se tensaba. — Es la sobrina de Maxwell — hablo mirando fijamente la fotografía, incluso acaricio levemente sobre la imagen de Hisana. — ¿La conoces?. — Es la chica que murió por salvar a los hijos del embajador de un asesino. Todos supimos de eso, era una de las mejores agentes; ustedes eran leyenda Nerón, los descendientes de los fundadores, niños criados dentro de la organizaciones... — regreso la fotografía a su lugar como había hecho con la otra — pero ella falló a todo su entrenamiento, a toda su fama y fue contra su buen juicio al involucrar el corazón en una de sus misiones.... En este trabajo tenemos que renunciar a ser humano y convertirnos en un cascarón vacío... — Mejor dejemos los asuntos relacionados con el trabajo de lado y disfrutemos de nuestra velada ¿te parece bien? — no podía negar que sus palabras habían logrado perturbarme un poco, la frialdad y la indiferencia con la que hablaba me hacían dudar. ¿Sería Hisana capaz de actuar tan bien?, ¿podía ser tan fría con respecto a su antigua vida?; se que para eso nos habían educado pero nunca habíamos tenido que desprendernos de nuestra identidad real. Habíamos enterrado Miles de rostros, de personajes... pero jamás habíamos renunciado a quien realmente éramos. ¿Quien era realmente Zafiro? ¿y hasta donde estaba dispuesto a llegar para averiguar?...
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