Dudas

1542 Words
— Creo que me confundes con otra persona — respondió muy convencida de si misma lo que me hizo dudar incluso a mi, esa mujer hizo ademán de marcharse pero yo la detuve, sujetándole del brazo — ¿ocurre algo? — me preguntó y yo solo observé fijamente el color azul de sus ojos, buscando algún vestigio de Hisana en ella; su seño ligeramente fruncido esa forma retadora en la que me miraba; cómo parecía un tanto molesta e incluso la arrogancia que desprendía de ella. Sus facciones eran muy parecidas pero a la vez eran algo diferentes. — Nada — respondió al soltarla para dejarla ir, estando lleno de dudas; estaba seguro de que era ella pero a la vez sus actitudes me hacían dudar; Hisana llevaba 5 años muerta y de pronto llegaba alguien tan parecida pero a la vez tan diferente que me resultaba perturbador. ¿Si fuera ella por qué me evitaría? además de que no podía evitar preguntarme ¿que razones tenía para dudar de su muerte?, a ciencia cierta ninguna más allá del ferviente deseo de tenerla junto a mi. Observé como esa mujer abordaba su auto y se marchaba, sintiéndome terriblemente inseguro; sintiendo que una parte de mi se marchaba con ella. Pero no estaba seguro de si de verdad era Hisana en un nuevo papel o si era alguien más a quien veía parecida por lo afán de encontrarla entre la multitud. — Era ella, ¿cierto? — me preguntó Iliam, la esperanza brillaba en sus ojos esmeraldas. — Sinceramente, no lo sé — admití, tenía miedo de ilusionarme; de convencerme que era ella y que al final solo fuera una simple ilusión. — La dejamos ir — se lamento Iliam, él tenía esa misma desagradable sensación que yo, esa de que habíamos dejado ir a quien tanto habíamos anhelado. — Si es ella volverá... siempre lo hace — concluí, antes de dirigir mis pasos hacía la casa de mi hermana, necesitaba estar con Nethan; necesitaba ver qué estaba bien y convencerme de que todo ya había pasado aunque no instinto me decía que este era solo el comienzo de la tormenta. Aún había alguien por ahí deseando hacernos daño, ese mismo alguien que me había arrebatado a Hisana; ese mismo alguien que al comienzo de una historia había querido la cabeza de Sora... todo estaba relacionado, desde el principio de los tiempos pero no habíamos logrado darnos cuenta en que. — Top top — dije para entrar en la habitación del pequeño Nethan quien estaba siendo arreglado por Griffin, quien le colocaba la camisa de su pijama — ¿cómo estás campeón?. — Bien tío — enseño el pulgar y sonrió con su sonrisa chimuela y por ese momento puedo sentir que el mundo estaba en perfecto orden, con solo ver la sonrisa de ese niño. Deje escapar un suspiro, me sentía tan pero tan cansado. — ¿Te quedarás a dormir? — preguntó mi hermana, el rescate del pequeño nos había llevado algunas horas; no tenía reloj pero de seguro no pasarían de las 2 o 3 de la madrugada. — Si... estoy molido — admití, no era fácil jugar q ser el súper agente; trataba de mantenerme al margen, activo pero no e. trabajos arriesgados pero esa noche había sido un completo caos. — Mañana es tu pelea... debes descansar — maldije a mis adentros, haber retomado mi carrera como boxeador quizás no había Sido la mejor decisión; lo había hecho porque necesitaba ocupar mi mente en algo. Porque necesitaba sentir dolor físico para así opacar el del corazón — date una ducha que apenas... y luego a dormir — Griffin me empujó ligeramente del hombro. — ¿A si?, ¿apesto? ven para darte un fuerte abrazo entonces — comencé a perseguirla para intentar abrazarla mientras ella huia de mi y no dejábamos de reír. Después de un rato finalmente ya estaba en cama, había decidido dormir con mi sobrino; a pesar de haber varias habitaciones para visitas pero necesitaba asegurarme de que estaría bien; al menos por esa noche. Al día siguiente desperté cerca de la una de la tarde y eso porque sentí unas pequeñas manos golpeando mi cara. — mocoso del infierno — me queje al sentir uno de sus dedos en mi nariz, me moví rápidamente y este salió corriendo mientras reia, a veces podía ser tan adorablemente molesto. Lave mis dientes y con toda la pereza del universo baje las escaleras hasta la cocina, dónde se encontraban Iliam que al igual que yo tenía cara de recién despertar, Griffin, el pequeño Nethan y Misuki. — Buenos días — saludé entre un bostezo. — Tardes — me corrigió Misuki — van a ser las 2:30 de la tarde. — ¡Mierda! — gire para ver el reloj de la nevera y ella he la razón faltaban escasos dos minutos para ser las dos h media de la tarde — dormí de más — dije mientras tomaba asiento junto al mesón y tomaba un vaso de jugo de naranja. — Vaya noche que hemos pasado — aseguro Iliam que estaba a nada de tirarse dormir sobre el mesón. — Ese trabajo los va a matar — dijo Misuki, Iliam y yo nos miramos para luego encogernos de hombros, cuando salió a la luz que yo era un agente todo fue un caos para Iliam, Misuki y Sora pero al poco tiempo Iliam decidió ser parte de la organización y comenzar a entrenar, cosa que sus hermanos no tomaron muy bien. — Alguien debe poder porteger a la familia — dijo Iliam, quien a pesar de sin estar en entrenamiento era bastante bueno con las peleas. — No se preocupen tendremos cuidado... demás no hacemos nada arriesgado... solo tener un par de armas — asegure para tratar de calmar sus nervios. — La señorita bonita es muy buena con las armas — dijo de pronto la voz infantil de Nethan. — ¿La señorita bonita? — preguntó Misuki. Curiosa. — Siii.... se llama Zafiro, tiene el cabello azul muuuuuyyy largo, es blanca y muy linda... me defendió de los hombres malos y no dejo que me hicieran daño... — explico el niño mientras jugaba con unos cubos — Es muy bonita — concluyó. La mirada de Misuki se clavo en mi. — Es una agente o algo así... no lo sé, estaba infiltrada con las personas que secuestraron al niño — explique, con la poca información que tenía; debía averiguar más sobre ella. — ahhh entiendo — Misuki parecía querer hacer más preguntas pero permaneció en silencio. Después de comer me dirigí hacía uno de nuestros investigadores, necesitaba saber más sobre esa mujer. — La verdad es que no encuentro nada extra ordinario Nerón, es una mujer muy normal... lo único resaltante es que es agente deportiva... ya información de la agencia dice que estaba en la sede de argentina... criada en un orfanato, no conoció a sus padres como tal... en fin; nada interesante... — concluyó nuestro investigador, había encontrado información desde su infancia; todo muy detallado demasiado real. ¿Sería que acaso Zafiro si existía?, ¿si era una persona independiente?. — Está bien... gracias. — ¿Que esperabas encontrar? — Indago el hombre curioso — ¿otra identidad?. — Si... solo pensé que Zafiro era un alias, solo es. — Ella no regresará Nerón... la muerte es un boleto sin retorno — ignore sus palabras y me dirigí al lugar donde sería mi pelea penia muy poco tiempo para calentar y prepárame. Cuando finalmente comenzó la pelea me sentía sumamente desconcentrado; me estaban dando hasta en la madre, el último golpe había logrado perturbarme más de la cuenta. Veía borroso por uno de mis ojos. — ¿Que carajos te pasa esta noche? King — yo era el rey de la arena pero esa noche me sentía como un payaso. — Voy a rendirme — le susurré, sentía que no podía soportar otra de golpes. ¿Que carajos me estaba pasando?. — ¿Este es tu mejor luchador?, creo que me ibas a mostrar a un campeón no un perdedor — esa voz, gire mi cabeza en todas las direcciones notando una cabellera azul recogida en una coleta alta, ¡era esa mujer!, con un abrigo largo de cuero n***o, tenía en su cuello un carne de representante que le permitía estar cerca de la arena y me observaba severa. — ¿Quien esa?. — Una representante deportiva... es una gran oportunidad y... — Al diablo con las putas oportunidades — escupí sangre — agua. Antes de que pudiera decir algo más sentí como un chorro de agua caía sobre mi rostro. — Yo vine aquí a ver a un campeón, al rey de la arena... no a un perdedor de mierda... así que levanté y demuéstrame de que estás hecho pendejo. No me hagas perder mi tiempo — me dió un par de palmadas en la cara y yo sonreí de forma ladina. — Saca tu lindo trasero de la arena muñeca — pedí y antes de que me diera cuenta ella ya estaba cruzando las cuerdas fuera del cuadrilátero. Me puse de pie con energías renovadas; no podía perder esa pelea. No ahora.
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