No tenía sentido, no sabía por qué lo había hecho. Adrien gruñó y se sentó abruptamente en el sofá, con sus dedos colarse entre sus cabellos oscuros al sentirse tan frustrado. Mientras Hana dormía, él estuvo completamente despierto, observando a la chica dormir. Luego de ello la Omega despertó debido al sueño que implicaba a su familia y por último, sucedió lo que ni él mismo esperaba que pasara. Besó a Hana y él era lo suficientemente maduro como para saber que le había gustado. No hubo de por medio ninguna clase de incomodes o desagrado. Y lo más importante: no se arrepentía. No sabía cómo podía haber sucedido aquello. Adrien no se sentía arrepentido de haberla besado, no se arrepentía de haber sentido la textura y el sabor de sus labios, no se arrepentía de nada en absoluto. Sim

