Al retirarse los y las sirvientas, Adrien respiró lentamente para no alterarse más y cortó un trozo de la jugosa carne para llevarla con el tenedor a su boca, al igual que los otros que ya se encontraban disfrutando del espléndido sabor del filete. Miró a la izquierda, encontrándose con Greco en el asiento contiguo al de Gabriel, comiendo con la mirada gacha al probablemente estar pensando en cómo ser el vencedor de esa batalla. Al mirar hacia la derecha, donde Hana se encontraba sentada a su lado, vio algo que le preocupó al instante. Hana no tocaba su desayuno, y su piel estaba un tono más pálido a lo que común y normalmente era. —Hana, ¿pasa algo? —preguntó en un susurro, teniendo el cuidado de que los demás no le escucharan. Aunque, no tenía por qué esforzarse tanto en hacerlo, ya qu

