—¿Otra vez ustedes? —dijo rencoroso Jackson, sujetando con fuerza su mano entrelazada a la de Camila. El Alfa que decía provenir de la Gran Manada de EmberWood y ser el segundo al mando de la misma permanecía pacífico frente a ellos, observando directamente el hematoma en la mejilla de la Omega. —He venido para suplantar en esta oportunidad a mi hermano, Adrien DuPont. —Gabriel le observó duramente. —Usted cometió una falta nuevamente y debe pagar por ello como corresponde. Mañana a primera hora vendrá un ministro del Alto Mando a manejar la situación, le recomiendo buscar un abogado en las horas que le quedan, señor Bell. —Lo del golpe en su mejilla no he sido yo, ella se cayó ayer en el baño. —las miradas de inmediato se posaron sobre Camila, quien, a pesar de todo, permaneció firme

