Mi tía ha estado siendo muy servicial conmigo, complaciéndome en todos mis caprichos pero castigándome si hacía algo mal, hoy ya tenía el día planeado, me tocaría ir a la comisaría finalmente a dar mi testimonio y mi tía me llevaría al psicólogo. —Darling, en cinco minutos te quiero abajo—Dijo dándole unos toques a la puerta de mi habitación para luego entrar —Pero mírate si estás mugrosa ¿No te pedí que te bañarlas? —Pregunto colmada. —Pero si vengo de tomar una ducha —Conteste. —Y usaste bien la esponja— Pregunto extrañada. Aún no podía comprender su rara pregunta, hasta me parecía un poco grosero de su parte. —¿Qué estás tratando de insinuar? —Levante la voz. —Pues… Es que estás un poco más quemada —Explico —Tal vez es que no estás usando los implementos necesarios y todo es

