—Cuando quieras podemos hacer nuevamente una pijamada. —Dijo Rose dando pequeños saltos. Hoy Rose se veía radiante, el sostén de encaje que tiene puesto, ponía en su lugar sus grandes y pesados senos. — ¿Por qué no me invitan a mí? —Preguntó Víctor quien había olvidado que estaba a mi lado. Como era sábado había salido con ellos al acuario, viendo aberrantes peces que me acordaban a al asqueroso profesor de educación física. —Porque era una pijamada solo de chicas —Respondió Rose. — ¿Y es que hacen algo que yo no pueda ver? —Preguntó —Solo no queremos ver una erección en medio de nosotras —Dijo Rose apartándome para ponerse al frente de Víctor. —Dudo que a Darling le guste ver eso. —Pues si eso legara a pasar, cosa que dudo, no sería por ti —Dijo intentando ganar la disputa. Rose

