Capítulo 29

1255 Words

Una vez que estuvo más sereno, Fernando subió al auto junto a su esposa. —¿Sabes, pequeña? —Constanza negó y él sonrió—. Desde que llegaste a mi vida, cambiaste todo; mi vida era diferente antes de ti. —Y tú la mía —replicó al acariciar el rostro de Fernando. Aquella tarde no hubo discusión en la mansión Williams; felices, se encaminaron al comedor y degustaron un almuerzo exquisito y delicioso. —No nos equivocamos en elegirte, Constanza —halagó Esperanza—. Nuestros amigos han hecho un buen trabajo; han criado a una mujer cabal y de buenos sentimientos —agregó la mujer, provocando un sonrojo en las mejillas de Constanza. Los días transcurrieron con normalidad, entre reuniones familiares, visitas al hospital y continuas noches apasionadas donde demostraban el amor que sentían el uno po

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