Capítulo 44

1088 Words

En uno de los altos edificios de Miami, Constanza Báez tocó el timbre de un departamento. —Voy —se escuchó la voz gruesa, pero agradable. Al abrir la puerta, Camilo se quedó gélido; jamás imaginó que quien tocara la puerta de su departamento fuera Constanza. —Cons... —sonrió, pero al mismo tiempo se puso serio cuando se percató de las lágrimas en ella. —¿Puedo? —inquirió la mujer y él asintió. —¡Claro! Adelante —se abrió paso para que ella ingresara, luego cerró la puerta y caminaron hacia la sala. —Siéntate. Camilo juraba que las lágrimas de Constanza eran porque ella aún no asimilaba la muerte de Fernandito. —¿Estás bien? ¿Sucede algo en lo que pueda ayudarte? Con un nudo formado en la garganta, Constanza se quiebra. —No sé por qué sucede todo esto —verbaliza. —Tranquila, todo

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD