Lo que habían planeado como una estrategia para resguardar sus sentimientos terminó llevándoles a vivir la mejor época de sus vidas. Constanza conoció el sentimiento más hermoso que pudiera existir, llamado amor. El amor entre ellos creció muy rápido y se hizo fuerte; sus corazones parecían que explotarían en cualquier momento por el fuerte sonido que latía dentro de su pecho, como si fuese un tambor. Después de aquel viaje, volvieron a la ciudad. Para ese entonces, la casa donde vivirían ya estaba lista. Aunque el deseo de ellos era tener un pequeño departamento, sus padres se encargaron de comprar una casa. —Es muy grande. —Sí, pero algún día tendremos hijos y ellos podrán correr alrededor de esta enorme mansión. Se dieron un beso apasionado y terminaron enredados bajo las cobijas.

