Después de que Meredith habló con Ignacio, se dirigió a casa. Ya era pasada la medianoche y a Francisco aquello le pareció extraño. —¿Dónde estabas? —indagó Francisco al ver a su esposa llegar. Meredith caminó hasta el colgador, dejó su cartera y las llaves del auto, luego miró a su esposo, quien no dejaba de observarla, esperando una respuesta que explicara su salida a esa hora de la madrugada. —Fui a casa de los Williams. —Francisco miró el reloj y, con el ceño fruncido, cuestionó: —¿A qué? Es más, de medianoche. ¿Por qué regresaste a esa casa? —Constanza y Fernando están planeando divorciarse —confesó de camino a la habitación. —¿Cómo sabes eso? ¿Quién te lo dijo? Además, ¿por qué se divorciarían si se ven muy enamorados? —La misma Constanza me lo expresó; por esa razón necesitaba

