Lionnel Dupont caminaba con los audífonos puestos hacia el elevador, pego un letrero que le había dado su jefe mientras seguía leyendo la última información que Charlie había podido recabar sobre la pelinegra, estaba seguro que eso le serviría; tarareaba la canción Enemy, mientras acomodaba la caja de herramientas en el suelo, Franco Declare le había mandado a dar un pequeño mantenimiento a las luces del elevador.
— ¿Que se supone que haces?.
Aimee Roux había entrado al elevador sin prestar atención picando el botón de su piso, estaba enfrascada en una conversación con Marlene que insistía en salir el fin de semana, pero se detuvo cuando casi tropieza con el hombre que permanecía agachado en una esquina del elevador. La joven frunció el ceño al ver que aquel hombre no le había prestado atención.
— ¡Oye! — dijo pisando el suelo a un lado del hombre.
Lionnel frunció el ceño al ver la zapatilla a su lado, subió la mirada por las largas piernas de aquella mujer hasta llegar a su rostro, bufó con fastidio quitándose los audífonos la paz que había tenido aquellos tres días en los que la pelinegra al parecer había estado tan ocupada que no se la había topado en los pasillos se había acabado.
— ¿Qué haces aquí? — soltó Lionnel aún agachado, mientras veía como subían al piso cinco.
— ¿Disculpa? — Aimee se cruzó de brazos — Te recuerdo es mi empresa, no se supone que debas estar en el sótano o algo asi ¿que haces aqui?.
— ¿Que no sabes leer? — soltó el rubio molesto mientras se incorporaba — Había un letrero que decía “hombres trabajando”.
— Si lo hubieras puesto bien, seguramente lo hubiera leído, pero como todo lo que haces, lo haces mal.
— ¿Que se supone que hago mal?.
— Cuando alguien hace trabajos de mantenimiento en el elevador tiene que por lo menos ponerlo en paro de emergencia.
— Ah — dijo el rubio sonriendo, se fijó que pronto llegarían al piso cinco donde la pelinegra bajaría — Te refieres entonces a que hiciera esto.
Aimee retrocedió cuando el hombre se acercó sintiendo el frió del acero en su espalda, fácilmente Lio le debía sacar una cabeza, además su cuerpo fornido la cubría por completo, sintió el aroma varonil que desprendía aquel hombre pero de la misma forma se alejó, ella lo miró ofuscada al darse cuenta de que solo había picado el botón de paro de emergencia y la miraba con burla.
— ¿Por qué has puesto esa cara?.
— Eres un idiota.
— Insulsa — Lionnel seguía sonriendo antes de volverse a acercarse hacia la pelinegra que esta vez colocó las palmas de su mano en el pecho del hombre — Solo voy a activar de nuevo el elevador, no tienes porque tocarme de esa manera.
Aimee cerró sus manos en puño haciendo una mueca.
— No te estoy tocando de ninguna manera.
— Eras más atrevida en el bar — Lionnel hablaba divertido.
— Ahora soy tu jefa.
En ese momento las puertas del elevador donde la pelinegra se había recargado se abrieron, de no ser por el rubio que la tomó de la cintura Aimee estaba segura que se hubiera dado un buen golpe. Sus rostros habían quedado tan cerca que la joven estaba segura de poder contar cada pestaña de aquel hombre, de nuevo aquel perfume llenó sus fosas nasales, aquella mirada gris la atravesó por completo como si se hubieran conectado a un solo ritmo, incluso Aimee podía escuchar de manera leve la canción que salía del auricular del rubio.
— Only — dijo la pelinegra con un hilo de voz.
Lio Dupont frunció el ceño confundido.
— La canción que escuchas.
El rubio sonrió.
— Just living in a dream, It's just you and me — cantó el joven rubio aquella estrofa, había sido una gran coincidencia que aquella canción sonará justo en ese momento.
Aimee se mordió el labio, por un instante se había sentido atraída por ese hombre, hasta que recordó donde estaba parada.
— Eres un pésimo cantante.
Lio sonrió.
— Ya estamos en su piso, jefa.
La joven pelinegra empujó al hombre frunciendo el ceño.
— Idiota — volvio a repetir alejandose hacia su oficina, agradecia completamente que ese piso estuviera vacio por completo.
Lionnel Dupont no dejó de sonreír en el tiempo en que terminó el mantenimiento de aquellas luces, tarareando de nuevo aquellas canciones.
Mitchell Betancourt caminaba con unos planos en la mano hacia el elevador, había aún varios proyectos que parecía ser que los habían dejado de lado, a pesar de que había tomado el puesto de Director ejecutivo, Silver Marie le había asegurado que todo, absolutamente todo tenía que saber Aimee, ya que ella era la que directamente le reportaba a Donald Roux. A un lado de él su nueva asistente, anotaba todos los pendientes, la joven Roxanne Dupont había resultado ser bastante entusiasta y eficiente. Las puertas del elevador se abrieron dejando ver a un hombre rubio que al inicio pareció sorprendido, pero su postura rápidamente cambió.
— Señor Betancourt buen día.
Mitchell frunció el ceño al reconocer al hombre, era el mismo que había dicho que Aimee estaba casada con Devon.
— Recuerdame tu nombre — dijo el pelinegro.
Lionnel observó a su hermana un segundo que lo miraba inquisitivamente, aun no le había dicho de qué trataba su misión por lo que Roxanne se había empeñado a definitivamente tratarlo como desconocido aquellos días.
— Leonard Morin.
— Claro, Leonard — Mitchell forzó una pequeña sonrisa — ¿Podría verte en mi oficina dentro de un rato?.
— Tendría que hablarlo con mi jefe, al señor Declare no le gusta que…
— Yo hablaré con él — dijo firme el pelinegro entrando al elevador en compañía de su asistente — Te veo en un momento en mi oficina Leonard, tengo un asunto pendiente que tratar contigo.
El joven rubio suspiró sin decir nada, las puertas del elevador se cerraron dejando ver una última mirada preocupada de Roxanne Dupont hacia su hermano mayor.
— Si tiene algún problema con el joven de mantenimiento señor, yo lo podría resolver por usted.
— Tienes mucha iniciativa Roxanne, eso es bueno — hablo Mitchell viendo los números del elevador cambiar — Pero lo que tengo que tratar con Leonard Morin es un asunto personal.
— ¿Lo conoce de antes?.
— No, yo no, pero parece ser que Aimee sí.
Roxanne no pudo seguir indagando porque el piso cinco se abrió frente a ellos, aquella pareja caminó hasta las puertas de cristal esmerilado que protegían a Aimee Roux del mundo exterior.
— ¿Se puede?.
La joven de cabellos oscuros que estaba concentrada revisando el itinerario de un próximo viaje, levantó la vista al escuchar la voz, vio a Mitchell Betancourt entrar a su oficina mientras le sonreía.
— Hola.
— Hola Mitchell, ¿en que puedo ayudar? — dijo la joven devolviéndole la sonrisa.
— Bueno, es algo rápido sobre unos proyectos antiguos — Mitchell Betancourt extendió los planos que portaba — Hay uno en particular que se me hace fascinante y me gustaría que la constructora trabajará en ello, es una remodelación de una casa hogar.
— ¿Casa Hogar?.
Aimee Roux frunció el ceño, estaba consciente de que había muchas cosas que desconocía de la constructora, pero la remodelación de una casa hogar si es que existía, debía ser un proyecto de caridad y su abuelo no había hecho mención de ello, incluso el último proyecto en el que trabajaba su padre era la construcción de unos departamentos de lujo.
— Bueno — Mitchell señaló de nueva cuenta los planos — Esto es lo que dice el mapa, seguro era un proyecto de tu padre, creo que sería interesante realizarlo, en su memoria.
Roxanne que había permanecido alejada se percato de cómo el ambiente había cambiado, la pelinegra había fruncido el ceño y tensado la mandíbula, mientras que su jefe se había puesto un tanto nervioso.
— Aimee — intento hablar Mitchell.
— No, está bien — interrumpió la pelinegra — Es solo un tema un poco difícil, habrá que checar con Silver el presupuesto, porque estoy segura que debe ser algún tipo de caridad.
— No, al contrario — el pelinegro hizo una seña a su asistente, la joven Roxanne acercó un folder — Es una propuesta hecha con Ezra Callaghan e incluso su firma está, el pagará toda la remodelación, estoy seguro de poder llegar a un acuerdo con él para…bueno, lo de tu padre.
— ¿Ezra Callaghan? — repitió la pelinegra.
— Si, él es dueño de materiales Callaghan…
— Se quien es — interrumpió la joven — Mi padre lo ha mencionado antes, pero nunca lo vi hacer negocios con él, ¿y ahora hay un proyecto de caridad con este hombre? No lo sé Mitchell, antes deberás consultarlo con la junta directiva.
— Hablaré con ellos — dijo Mitchell mientras recogía los planos — En cuanto me den una respuesta te la haré saber.
— No es necesario Mitchell, eres el director ejecutivo y yo solo la subdirectora de relaciones internacionales, por cierto estaré ausente a partir de pasado mañana, haré un viaje para conocer las propuestas de un nuevo cliente.
— Te puedo acompañar.
— No, quiero que te quedes, en realidad está bastante cerca, será un viaje en coche.
En ese momento el joven pelinegro asintió, le hizo una seña a Roxanne antes de salir de la oficina de la joven pelinegra, durante el trayecto a la oficina que ahora pertenecía a Mitchell Betancourt ninguno dijo nada; por un lado Roxanne Dupont iba pensando aun en su herman, en que tenía que decirle su jefe a solas; en cambio Mitchell pensaba en que Aimee parecía querer alejarlo, quizá si cumpliera con lo que prometió la pelinegra bajaría sus barreras, el hombre de cabellos negros sonrio al ver en su puerta a Leonard Morin esperando, se giro hacia su asitente.
— Roxanne, por favor que nadie me moleste hablare con el señor Morin.
La joven rubia asintió tratando de ocupar su preocupación, dio una última mirada a su hermano que solo fruncía el ceño antes de que los dos hombres se encerraran en aquella oficina.
— Dígame señor Betancourt ¿para qué soy bueno?.
Lionnel había hablado apenas la puerta se había cerrado, estaba seguro de que si se ganaba la confianza de ese hombre, podía moverse a sus anchas y sacar la información que le solicitaba su capitán, así terminaría cuanto antes aquella misión.
— Dejemonos de mascarás Leonard, Aimee me contó su experiencia en el bar, ¿que crees que pensará la policía al saber que un acosador ha llegado a buscar trabajo en el mismo lugar que su víctima?.
El joven rubio frunció el ceño mientras veía como Mitchell Betancourt se recargaba en su propio escritorio mirándolo de manera seria.
— ¿De qué habla?.
— Eres aquel hombre que acosó a Aimee en Dreamy ¿no? — Mitchell se cruzó de brazos sabía que tratar con ese hombre podía ser difícil, pero todos tenían un precio — Es normal que cuando Devon la defendiera pensaras que era su marido, pero ella no está sola y claramente no puedes permanecer aquí.
Lionnel observaba en silencio como el hombre tomaba un papel firmadolo antes de extenderlo.
— Es un cheque con muchos ceros, tómalo y renuncia ahora mismo, no me interesa con qué excusa no hagamos esto más grande Leonard.
Lionnel Dupont no pudo evitar soltar una risa, se acercó a paso lento hacia el pelinegro que lo miraba confundido, tomó el cheque que le extendía.
— Señor Betancourt, ¿quiere llamar a la policía? hágalo, no tengo nada que ocultar, pero le aseguro que la señorita Roux no podrá decir lo mismo.
— ¿A que se refiere?.
— Pregúntaselo a ella — el rubio rompió aquel cheque dejándolo sobre el escritorio del pelinegro que permanece estático — Cuando la señorita Roux le diga la verdad, aceptare sus disculpas.
En ese momento Mitchell Betancourt se quedó pensativo aquel hombre había sido irrespetuoso después de todo él era su superior, pero antes de poder llamar a seguridad, algo en la forma confiada en la que Leonard Morin se desenvolvió lo hizo detenerse. ¿Será posible que Aimee le haya mentido?.