Ahora íbamos en el auto de camino a cenar, mamá y Adrián escucharon cuando grité «Si ganan yo invito la cena» y ya no pude liberarme de ellos, son insoportables. —Nadie te mandó a prometer algo con lo que no querías cumplir — comentaba mamá desde el asiento trasero. —Fue la emoción del momento, no creí que se lo iban a tomar tan enserio — contesté mirándola por el espejo retrovisor. —Eres tan egoísta que ni siquiera quieres pagar lo prometido — apoyó Adrián conduciendo a mi lado. Íbamos en mi auto, el auto de Adrián sería llevado a casa por uno de sus choferes ¿tienen algún consejo para este tipo de situaciones? podría fingir locura o rabia, aunque no me había mordido ningún animal, pero ellos no sabían eso, lo malo es que no tenía la marca de una mordedura, quizás si me mordía yo mism

