—Buenas tardes, señorita — escuchaba a alguien hablándome ¿de dónde provenía esa voz, trataba de buscarla por todos lados pero no conseguía a quien emitía el sonido — Señorita — insistía la voz. —¿Qué pasó? — me levanté asustada mirando hacia todos lados, mientras yo hacía eso Adrián estaba delante de mí burlándose. —No deberías quedarte dormida en el trabajo — decía él sonriente. —Perdón, me siento muy avergonzada — me levanté de manera inmediata — ya voy a llamar a su padre. —Espera, espera — se apresuró él a decir — piensa en el lado bueno, al menos he sido yo quien te ha visto en estas circunstancias. Además no he venido a ver a mi padre, he venido a verla a usted. —No me parece coherente recibir visitas en el trabajo — contesté mientras trataba de acomodar mi cabello. —Tengo alg

