Samantha En la regadera, mi cabeza no deja de dar vueltas a los besos con Jasper, no dejo de morder mi labio inferior, pensando, y disfrutando del recuerdo, como dice Enzo, que sea falso, y ambos estemos conscientes no quiere decir que no disfrute de esos momentos. Pero de nuevo una amarga nube invade mi cabeza, Jasper solo ve la capa que esta arriba de todo, la cascara que brilla, si viera lo que hay tras de ella, estoy segura que no me habría besado con esa intensidad. Me acuesto, y veo el techo, esperando a que llegue el sueño —¿Estas dormida? —Me pregunta con voz baja Jasper —No—Le digo aun mirando el techo, el baja un poco las almohadas solo para poder mirarme el rostro. Tiene una sonrisa tímida en el rostro —¿Qué no te deja dormir? —Frunce el ceño cuando me giro a verlo y ve mi

