Capítulo – Ecos de un Nombre Maldito La tarde caía sobre la ciudad, envolviendo los edificios en tonos rojizos y sombras que se alargaban como presagios. Luz Carrizo estaba en su centro de operaciones. Frente a su laptop, los dedos se movían sin descanso, navegando entre artículos antiguos, archivos policiales, registros de manadas rurales y bases de datos ocultas a los ojos comunes. Cada clic era una chispa de verdad en medio de la niebla. A su lado, los gemelos Smith —Sergio y Sandro— estaban como siempre: uno recostado con el celular en mano, revisando redes y alertas; el otro, con la libreta de anotaciones llena de garabatos que solo él entendía. Desde que se conocieron, los tres se volvieron inseparables. Como si la sangre compartida con Eleonor los hubiera transformado también en p

