Capitulo: Continuación capitulo anterior Eleonor lo escuchaba en absoluto silencio. No había lágrimas aún, ni gritos. Solo un estremecimiento invisible que le recorría el cuerpo. Entonces, su voz cortó el aire. Suave, incrédula. —Pero… a mí me entregaron sus cenizas. Demián sintió que el mundo se detenía. —Lo sé —dijo, con voz quebrada—. Fue parte del plan. El cuerpo que cremaron no era el de ella. Fue de una mujer que falleció sin familia, sin historia… que fue utilizada para que el engaño se completara. Los ojos de Eleonor se abrieron lentamente. Su rostro palideció. Tocó su pecho con la mano, como si necesitara sostener el alma. —Yo… abracé esa urna. La lloré. Dormí con ella. Le hablé todas las noches… Demián bajó la cabeza. No podía sostenerle la mirada. —Y por eso te pido

