Están todos los hermanos en casa jugando, inesperadamente Dilbar dice.
—Milet, me duele el estómago, es muy fuerte—tocándose la zona abdominal.
—Quédate tranquilo un rato, quizás fue por la risa, siéntate, te traeré agua—responde Milet a su pequeño hermano.
Al pasar un rato. Dilbar, vuelve a expresar, en esta ocasión a su madre.
—Me siento mal. Todo me da vueltas, Mama me duele.
—Hijo, exprésame ¿realmente que sientes?—pregunta Nathascha a Dilbar.
—Madre, me arden los ojos, me duele la barríguita, tengo escalofríos, me arden los ojos, también me duelen las piernas, quiero dormir—responde el infante.
La Madre decide tomarle la temperatura y se percata de que está elevada, eso le preocupa bastante por lo que se dedica a bajarle la fiebre con recetas ancestrales. Utilizando como primera opción un vaso de leche tibia con cúrcuma y jengibre. Luego de esto, le pide un favor a su hija mayor.
— Milet, por favor quédate en la habitación y cuida de tu hermano; que yo iré a la cocina a realizarle un caldo nutritivo de pollo.
— Está bien Mamá, así lo haré ve tranquila, yo lo cuido—responde Milet.
— Cualquier me avisas pronto —le dice la Madre. Y se dirige a la cocina.
Milet se queda plácidamente en la habitación cuidando a su pequeño hermano para tratar de tranquilizarlo y arrullarlo, le canta una canción infantil.
Estrellita donde estás
me pregunto qué serás,
en el cielo y en el mar
un diamante de verdad.
Estrellita dónde estás
me pregunto qué serás.
Cuando el sol se ha ido ya
cuando nada brilla más
tú nos nuestras tu brillar
brillas, brillas sin parar.
Estrellita dónde estás
me pregunto qué serás.
Estrellita dónde estás
me pregunto qué serás,
en el cielo y en el mar
un diamante de verdad.
Estrellita dónde estás
me pregunto qué serás.
Enseguida llega Nathascha con la sopa, el pequeño se opone a comer, sin embargo, entre la Madre y la hermana lo ayudan a aceptar unos cuantos sorbos del caldo, con la creencia y esperanza de que eso lo ayudara a mejorar.
Transcurren las horas nocturnas y Dilbar, sigue enfermo, su temperatura corporal sigue elevada, ya Nathascha ha determinado que al amanecer lo llevará al hospital. Tiene todo preparado, solo espera que aclare para salir al amanecer. Nuevamente, requiere la ayuda de Milet, en este momento le solicita que se quede en casa con sus otros hermanos. Mahdur la acompañará al hospital, en vista de que silbar está muy débil y Nathascha un poco cansada, aun así muy preocupa por la salud de su hijo.
Al llegar al centro hospitalario, prontamente atiende al infante; pues los médicos se han percatado del deteriorado estado de salud en que se encuentra; luego de durar varias horas examinándolo, realizando estudios y exámenes médicos, llaman a los Padres para informarles cuál es la situación.
— Doctor por favor díganos ¿qué tiene nuestro pequeño? No demore en su informe, ya no soportamos más la incertidumbre, explíquenos, ¡se lo pedimos! — expresa Natascha al observar al hombre con su bata blanca.
El mismo sin mucho preámbulo les da a entender que el pequeño presenta una apendicitis aguda y que debe ser operado de manera urgente.
— ¿Cómo es posible que haya sucedido esto doctor? Me podría dar una explicación —expresa Mahdur.
—La apendicitis infantil se presenta por diferentes causas, cuando la salida al intestino grueso se obstruye, el apéndice se hincha y es muy fácil que se infecte con las bacterias; esa obstrucción puede originarse por diferentes motivos; a veces depende del tipo de alimentación, si se come muchas semillas se corre un alto riesgo. Realmente la operación es sencilla únicamente se extirpa el órgano, lo importante en el paciente es el reposo y la dieta alimenticia, luego de unos pocos días puede hacer su vida totalmente normal—explica el médico con naturalidad y sencillez.
Y sin más espera se retira al quirófano para proceder a llevar a cabo la operación de Dilbar. Nathascha, como cualquier Madre, está hecha un mar de nervios; camina de un lado a otro por los pasillos del hospital, no ve la hora de que termine su angustia, le parece que los minutos son eternos, trata de confiar y de pensar que su hijito saldrá muy bien de la operación, se aferra a la compañía y el apoyo de su esposo para tratar de tranquilizarte y tener Fe.
— Trata de tranquilizarte bella mujer, todo va a salir bien. Tengamos esperanza de qué nuestro hijo está en buenas manos médicas y pronto estará recuperado, ¡permanezcamos calmados— le dice Mahdur a su esposa, ¡al contemplarla tan nerviosa!
— Para ti puede resultar fácil porque no puedes estar en mi lugar de Madre, como me puedo calmar sabiendo que mi pequeño está sufriendo dolor y está siendo intervenido quirúrgicamente, quisiera yo estar en su lugar con tal de evitarle dolor y sufrimiento.
Mahdur se acerca a Nathascha y sin emitir palabras, la abraza por un largo instante.
A las pocas horas, una enfermera se acerca a ambos Padres para comentarle que ya Silbar ha salido de quirófano, que la operación ha sido un éxito y que el pequeño se encuentra en franca recuperación? También les informa que durará aproximadamente tres días en el hospital para monitorear su salud.
—Viste amor mío te lo declaré que todo saldría bien —le manifiesta Mahdur a su esposa.
— Gracias por estar aquí, por apoyarme, por entenderme, ¡qué alivio saber que nuestro hijo se encuentra estable! —responde Nathascha.
Mientras tanto en el sencillo hogar de la familia Mandal, la pequeña Milet se ha quedado a cargo de cuidar a sus otros 3 hermanos, se ha dedicado a asearlos, darles comida, a entretenerlos, h ha jugado con ellos; les ha cantado canciones, les ha narrado cuentos y aunque está preocupada porque aún no tiene noticias de la situación de silbar, está confiada en que todo saldrá bien y se siente complacida de poder ayudar a su Madre en este momento que tanto la necesita. A altas horas de la noche llega el Padre a casa Milet se despierta y lo interroga.
—Padre, por favor cuéntame ¿qué ha pasado con mi pequeño hermano? ¿Dónde están él y mamá? ¿Por qué has regresado solo a casa?
—Tranquila, Déjame explicarte, tu hermano tuvo que ser intervenido quirúrgicamente por presentar una apendicitis; todo ha salido bien ¡ya está en recuperación! Necesita quedarse por lo menos tres días en el hospital y tu Madre cuidará de él, contamos contigo hermosa Milet, para que te quedes a cargo en casa de tus demás hermanos—expresa el Papa.
— Qué tranquilidad me da saber que mi hermano está bien y pobre de mi Madre debe estar cansada y preocupada, está bien papá claro que pueden contar conmigo, me quedaré aquí a cargo de lo necesario, sé que ustedes necesitan mi apoyo—contesta Milet a su progenitor.
—Gracias a Dios ninguna duda que esa sería tu respuesta mañana me iré temprano al hospital tu mamá y tu hermano requieren ropa limpia y alimentos.