Capitulo 8

1173 Words
Transcurre la primera etapa del concurso, siendo Milet la ganadora, pasan a la segunda ronda y de igual manera la representante de India, resulta vencedora, y así va sucediendo en las diferentes etapas del concurso, Milet gana cada una de ellas, hasta llegar a ser la ganadora internacional de deletreo escolar. Luego de recibir su trofeo y múltiples felicitaciones, se reúnen la ganadora y la mentora. — Milet ¡qué éxito! Qué alegría, yo no sabía que tú ibas a ser la ganadora, te felicito, eres muy especial. Para nuestro sistema educativo serás inolvidable primera vez que nuestro País tiene el galardón— comenta la maestra Daya, con gran emoción. —Gracias, maestra por su apoyo y por creer en mí; estoy muy contenta de ser la ganadora internacional de deletreo, para mí es un gozo, una satisfacción, ¡una felicidad muy grande! Todo esto ha sido posible en primer lugar, gracias a mi familia y a usted—responde Milet. Para culminar el concurso, el comité organizador decide ofrecerle un corto Tour a Milet, para que conozca algunos sitios emblemáticos de la ciudad. La llevan a conocer el primer paraje que es la Plaza de los Tres Poderes, la cual se encuentra rodeada por inmuebles que hospedan al ejecutivo, la legislatura y el poder judicial. Luego visita el Museo de Pueblos Indígenas, el cual representa el arte de la cultura nativa precolonial, para elogiar las tradiciones activas de los pueblos nativos de Brasil en la actualidad. Y para culminar el paseo visitan la Catedral Metropolitana de Brasilia, el diseño es precioso; representa la corona de espinas de Jesús. Por dentro parece más grande que por fuera; es muy espaciosa y las vidrieras son bonitas. En la entrada hay cuatro estatuas, una por cada evangelista. — Maestra Daya, me ha gustado mucho conocer una pequeña parte de este gran País; es muy rico en cultura y en tradiciones, me gusta el clima es bastante fresco y la comida es muy rica he disfrutado mucho este paseo y que alegría llegar a casa con el trofeo, es lo mejor de todo —expresa Milet, luego del pequeño Tour. — Para mí ha sido una gran felicidad el disfrutar este paseo contigo, Milet, hemos vivido momentos muy bonitos e inolvidables; esperemos que se repita—responde la maestra. — Se repetirán maestra, ¡lo sé! Viajaremos a otros lugares y seguiremos teniendo aventuras juntas—comenta la pequeña con cierta picardía. ** Al llegar al lobby del hotel donde se hospedan, ya con la intención de prepararse para la partida y regreso a casa; se encuentran con que han dejado para Milet un sencillo ramo de rosas rojas acompañado de unos bombones y una corta nota escrita en portugués que expresa: —Parabéns Minha menina bonita. Thiago. La pequeña Milet recibe su sencillo obsequio con mucha alegría, sus pupilas se dilatan y se le dibuja una gran sonrisa. — Que bello gesto ¿verdad Maestra Daya? No me lo esperaba, que infante tan especial, quisiera verlo antes de irme— dice Milet. — Estás en lo cierto pequeña Milet, ¡Qué hermoso! Este pequeño Thiago ya es todo un caballero. Veré que puedo hacer, déjame intentar conseguir su dirección para que vayas a darle las gracias—responde Daya. — Si maestra por favor eso me encantaría. La maestra Daya, le indica a la pequeña Milet que se quede por un instante en la habitación mientras ella sale a realizar algunas gestiones que le permitan contemplar si puede complacer a su exitosa estudiante y lograr la visita a Thiago; con el fin de darle las gracias por el bello obsequio y despedirse de él. Luego de unos pocos minutos la maestra regresa a la habitación, expresando una gran alegría en su rostro. — Lo logré Milet, ¡lo conseguí! Tengo la dirección y además el permiso para que podamos ir hasta la casa del pequeño Thiago, prepárate vamos en este mismo momento. — Que excelente noticia Maestra, ¡qué emoción! Gracias, dame unos minutos me lavo el rostro me peino y nos vamos. Llegan a la casa de Thiago, la cual está ubicada en un sencillo, limpio y organizado barrio de la ciudad, las acompaño el representante del plantel y el chofer asignado por el comité organizador del concurso, quien fue el que supo llegar sin demora al lugar indicado. Milet, baja de inmediato del vehículo, se acerca a la puerta del hogar y toca con suavidad. — Buenas tardes, por favor se encuentra Thiago—expresa Milet, a la joven señora que abre la puerta ante el llamado. Sin percatarse de la situación, Milet se comunica en Portugués. — Buenas tardes, hermosa ¿quién solicita a Thiago? Primera vez que te veo por acá, yo soy su Madre— responde amablemente la joven mujer. —Un gusto conocerla señora, yo soy Milet Mandal, conocí a su hijo Thiago en el concurso de deletreo; yo vengo de india y fui la ganadora, ya me tengo que regresar a mi País y d***o darle las gracias a su hijo por ofrecerme su corta amistad y por los sencillos gestos que ha tenido conmigo. — Él es así es natural, es dulce, tranquilo y espontáneo, risueño, un tanto soñador, ya te lo llamo, ¡espera un momento por favor! — Muchísimas gracias está bien esperaré. A los pocos segundos aparece Thiago, sus cachetes están enrojecidos denotando un poco de vergüenza. — Hola Thiago, un gusto volver a verte; vine hasta acá para darte las gracias por ese hermoso detalle que me has dejado en el hotel y tristemente para despedirme, me hubiese gustado permanecer más tiempo y poder compartir más contigo, aun así siento que obtuve una amistad en este País, espero que te vaya muy bien, sigue adelante construyendo tus sueños. Milet, continúa hablando en Portugués. — Hola Milet Mandal, muy bonito gesto de tu parte venir hasta acá para agradecerme y despedirte, realmente ese detalle te lo dejé con mucho cariño y te felicito por lograr el éxito, por llevarte el premio mayor, eres una niña muy inteligente. También d***o que te vaya muy bien, aquí tienes un amigo, ¡si vuelves búscame! Las puertas de mi hogar y de mi País están abiertas para ti—responde Thiago a Milet. Ambos infantes se miran fijamente, sus ojos brillan, a través de sus miradas se regalan amistad sincera, creando un frente que los une en paz, calma y vínculo. La maestra Daya, interrumpe el hermoso instante de expresión afectiva, para señalar que ya es tiempo de retirarse. Milet y Thiago, se desconectan y se despiden, quizás para siempre. Ese mismo día la pequeña delegación India, regresa a su País de origen. Milet, portando con mucha alegría su trofeo; además está deseosa de llegar a casa prontamente y de reencontrarse con su calurosa familia. El vuelo de retorno le ha parecido eterno. Se siente impaciente; duerme, canta, practicar el portugués, ve las nubes por la ventana; hasta que finalmente despegan de la aeronave, pisando tierra nativa.
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