Heather El lunes llega más rápido de lo que esperaba y, cuando lo hace, estoy entre tener ganas de empezar la carrera y quedarme en la cama, que ahora estaba calentita. Aunque la verdad es que Beth no pierde el tiempo en hacerme creer que la primera opción sería la más coherente. —¡¡Baja la música!! —le pido, tapándome la cabeza entera con la almohada. —Dios mío, eres una perezosa —dice riendo—. Esto debería motivarte. Levanto la cabeza para enseñarle mi cara de pocos amigos y también le saco el dedo corazón. Ella no hace otra cosa que reír sin parar, y me acuerdo de ayer, cuando pasó esto mismo solo que con los papeles intercambiados. Era domingo y yo quería ir a ver la ciudad, pero mi plan no salió tal y como esperaba. Cuando Álvarez nos dejó en la residencia, Beth volvió a quedars

