Heather —Heather... —murmura, su voz es casi inaudible. —¿Mmm? No sé qué me pone más nerviosa: que me llame por mi propio nombre o que esto se haya vuelto tan... tenso. —¿Qué estás haciendo conmigo? —¿Qué? Me aclaro la garganta, y es que tenía la boca completamente seca. La verdad es que podría preguntarle lo mismo. ¿Qué está haciendo él conmigo? Diría que, desde que le tiré el café encima y se encaró conmigo, no puedo parar de pensar en él. Dani suelta mi muñeca para poder colocar su mano sobre mi mejilla. Cierro los ojos al sentir su tacto y me centro en la sensación de su mano acariciándome. —Dime qué quieres, pequeña. Por favor, dímelo. Un pequeño gemido escapa de mis labios cuando coloca su mano libre sobre mi muslo y repite los movimientos de antes en el coche. Sonríe, roz

