Heather —¿Por qué no me has dicho que había una fiesta? —No hay ninguna fiesta. Y gracias, tú ya puedes irte. Abro la puerta del coche y salgo, andando rápidamente hasta casa de Dani. El coche de Erick me estaba empezando a agobiar, olía a m*******a mezclada con colonia, supongo que para disimular el olor, y era algo horrible. Ni siquiera sé qué hago aquí. Escuchar a Chelsea me ha puesto de los nervios, pero ¿y si mentía y Álvarez no está en casa, sino trabajando? Golpeo la puerta con los nudillos y un chico con media melena rubia y sin camiseta me saluda con una sonrisa. —Hola, guapa. —¿Está Dani? —el chico asiente. —¡Álvarez! Te buscan —dice, mirando para atrás. Después, vuelve a fijar la vista en mí—. Ya viene. —Gracias. El chico rubio iba a decir algo más, pero Dani aparece p

