Llego el lunes, Shel estaba ocupada no contesto en todo el día ninguno de los mensajes o llamadas de Diedrik y el estaba irritado.
Por la noche ella se disculpó:
-Siento mucho no haber podido hablarte antes Diedri, estuve con muchísimo trabajo hoy, ¿Cómo estás? ¿Cómo estuvo tu día?
-No te preocupes, quería verte hoy, pero al final terminé quedándome en una reunión que se extendió mucho más allá de lo previsto, ¿Quieres hacer algo mañana?
-Lo siento mañana no puedo, ¿Te molesta si quedamos para otro día?
-Claro, tranquila. Ya coordinaremos- esto estaba mal, como era posible que una mocosa le dijera a él que no podía, el que tenía una empresa que dirigir era el!
Llego el martes, y el no pensaba hablarle... llego el miércoles
-Hola Diedri, ¿Cómo estás?
-Hola, muy bien ¿y tu?
-Bien, te extrañe estos días. Solo quería saludarte
-Yo también pensé en ti- ja! ¡la tenía! ninguna se resistía, seguro ella solo quiso ver hasta donde podía jalar la cuerda
-¿Sigues trabajando?
-Si, día complicado -Y ahí estaba, ella quería salir con el
-oh! lo siento, no quería molestar
-Tu nunca me molestas- te llamo terminando los pendientes
Ya había salido de la oficina pero no le daría el gusto de hablarle tan rápido, si ella se podía hacer a la ocupada, el también. Dejo que pasen unas horas y la llamó ya bastante tarde
-Hola -Dijo la voz soñolienta de Shel
- Hola, ¿Te desperté?
-No, no. Recién me alistaba para dormir - mintió Shel, quería escuchar su voz, la verdad su corazón se alegraba cuando lo escuchaba.
-¿Cómo estuvo tu día? ¿Pensaste en mi hoy? - preguntó coqueto Diedrik
- La verdad es que si - confesó con ternura Shel -¿y tu en mí?
- Por supuesto
Así hablaron un rato más, hasta que Diedrik comenzó a sentir como la voz de Shel se iba apagando a medida que ella ya no podía luchar con su sueño, sonrió ante el esfuerzo que ella hacía, y deseándole un buen descanso se despidió
-Sueña bonito, o mejor, sueña conmigo -soltó Shel antes de colgar, haciendo que hable su corazón y ya no su cabeza
-Tu también sueña conmigo - eso lo tomo por sorpresa y desprevenido, fue una despedida muy dulce, ella era dulce pensó
Aquel jueves ambos intercambiaron cortos mensajes de saludo, pero al medio día Shel moría de ganas por verlo
- ¿Hoy tienes planes? estaba pensando que, como no pudimos vernos estos días, tal vez hoy era una opción
- Hoy es la final de fútbol, ¿qué te parece si la vemos juntos? Quede con unos amigos para ir a comer algo y ver el partido, juro que no seras el sacrificio- rió divertido al recordar la ocurrencia de Shel
-Me parece una buena idea - rió ella
-Paso por ti a las siete
Y así fue, paso por ella y fueron al bar de un amigo suyo, pidieron comida y algo para tomar. Comenzaron a charlar y ella se llevó muy bien con todos, rieron, vieron el partido y Diedrik la llevo a su casa.
Otra vez, había sido una cita divertida, ambos disfrutaron su compañía.