Llego el esperado domingo, Shel se sentía nerviosa a sus veintidos años solo había tenido un novio, Mauro, un chico maravilloso al que quería mucho, pero con el que nunca había sentido una conexión real, además solo habían estado unos pocos meses ya que Mauro se iría del país, le habían gustado otros chicos, claro, pero nunca había salido con ellos.
Esa tarde, Shel buscó un atuendo con el que se viera bonita, miraba una y otra vez su ropa, nada le parecía bien, hasta que finalmente se dijo a sí misma que sería una salida sencilla, solo por un café, opto por un pantalón celeste, una blusa negra y unos zapatos planos. Terminó de alistarse y en ese momento sonó el timbre de la puerta.
Cuando Shel abrió la puerta, ahí estaba Diedrik, esperando con una sonrisa.
-Hola, estas muy linda
-Gracias- Respondió tímida
-No encontraba la casa, di varias vueltas, siento la demora.
-No te preocupes- En realidad llegaba solo cinco minutos tarde
-¿Nos vamos?
-Claro- Dijo sonriendo
Llegaron a su auto, un hermoso Audi azul.
-Lo imaginé- Penso Shel, tenía que tener un auto de este tipo, se decía mientras Diedrik abría la puerta para ella.
Diedrik estaba acostumbrado a impresionar a las mujeres, tenía autos caros y la costumbre de saber que casi todas, más aún siendo jóvenes como Shel, se sentían impresionadas por el dinero, pero Shel no puso los ojos de ilusión que ponían todas al verlo llegar en ese auto
-Seguro esta disimulando- pensó, es una mujer con mucha educación pero seguro la impresione, se dijo mientras rodeaba el auto y subía, pero su plan no terminaba ahí, darían una vuelta, seguro sintiendo las miradas al auto ya no podría seguir fingiendo y terminaría reconociendo abiertamente como todas que era un gran auto.
-¿Damos una vuelta antes de ir por ese café?
-Me parece perfecto
Partieron y mientras paseaban, aún no lograba ver la sorpresa en ella
-Fue una sorpresa muy grande para mi, cuando apareciste anoche.
-Esa era la intención.-Puedo preguntar ¿Por qué no aceptaste acompañarme anoche?
-La verdad- dijo Shel poniéndose roja otra vez- no se si nos llevaremos bien o no, y en esa cena no podíamos conocernos mucho, hablaríamos con todos los presentes, pero tu y yo casi nada personal, además - comenzó a reír y añadió en broma -tal vez tu y tus amigos solo necesitaban un sacrificio en una especie de ceremonia medieval.
La carcajada que soltó Diedrik los sorprendió a ambos, que terminaron riendo y bromeando.
Diedrik decidió ver si era real la falta de interés en el dinero y el estatus que mostraba Shel llevándola a un café bastante sencillo, tenía buenos cafés pero era un lugar casi al paso, tenía una mesas cómodas en la entrada, cuando llegaron ordenaron y buscaron donde sentarse, Diedrik comenzó a arrepentirse de la elección, solo había un mesa libre y la verdad daba bastante sol, pero no quería dar marcha atrás, para el cada acción es estudiada y debe ser ejecutada siempre al pie de la letra.
-Gracias Diedri- dijo Shel cuando el recorrió la silla para que se sentara
Comenzaron a charlar, de todo, de nada, de la vida, de sus gustos...
De pronto notaron que la noche caía, vieron la hora y eran ya las siete.
-No puedo creer cuanto tiempo pasó, ¿Vamos a comer algo?-Invito Diedrik
-Diedri, ¿estas seguro que no seré sacrificada si acepto?
Ambos rieron una vez más y así fueron a cenar.
-Diedri, suena raro-dijo Diedrik-Todos me dicen Drik
-No soy todos, me gusta Diedri, pero si a ti no, dejo de decirte así
-Tu puedes decirme como quieras.
De pronto, entró una llamada al celular de Shel, disculpándose la tomó, era su papá preocupado por la hora, había salido a tomar un café, ya pasaban las once y ella no aparecía.
-Estamos saliendo del restaurante, no te preocupes, llego en veinte minutos- Dijo Shel un poco preocupada.
-¡Wow! no me di cuenta de la hora, disculpa- se disculpó Diedrik
Pagaron la cuenta, el la llevo a casa, y todo el camino siguieron riendo, y charlando ambos la habían pasado muy bien, Diedrik la acompañó hasta la puerta y dejó un beso en su mejilla.
-Gracias por esta tarde tan linda- dijo sincero el
-Gracias a ti, la pase muy bien- dijo ella - Nos vemos pronto -termino de decir ella mientra abría la puerta y se apresuraba a entrar