Mientras tanto en la Ciudad de Morai, se encuentran Eduardo y Paula planeando su regreso a Merma nuevamente, la empresa accedió a darle el traslado, Merma está más cerca de Santa Lucia que Morai. Paula tiene la intención de escaparse del lugar cuando el tiempo lo permita, quiere visitar a Margarita; por ahora tienen la difícil tarea de buscar una casa, el banco les va a dar el apoyo financiero que necesitan para comprarla, desean algo cómodo, sencillo y para nada ostentoso; lo más importante es que tenga un precio módico que puedan pagar no quiere endeudarse demasiado.
Paula se encuentra preparando las maletas, a primera hora de la mañana del dia siguiente deben partir del lugar; le da cierta nostalgia dejar todo, particularmente le gustaba más la ciudad de Morai para vivir, pero ni modo sabe que debe seguir a su esposo a donde él vaya y les convenga.
En Morai hicieron buenos amigos, la gente en esa ciudad es muy abierta y simpática, esa noche les hicieron un agasajo de despedida en un taberna muy linda llamada el Rincón de Andalucía, sus dueños unos españoles de los más simpáticos la señora María y el señor Santiago una pareja única, sirven muy buena comida y el ambiente musical es inigualable, tienen varios instrumentos musicales al alcance de quien los quiera tocar, sus dueños son músicos de profesión, le permiten tocar los instrumentos a cualquier cliente que lo quiera hacer. Esa noche Eduardo se lució tocando el piano y entonando alguna que otra canción, el padre lo acompañó en los coros de las melodías, amenizando la velada para todos los invitados, fue una verdadera sorpresa que el padre pudiera asistir, es una persona que cumple con múltiples compromisos en la ciudad, por eso no había asegurado su asistencia.
Bebieron unas cuantas botellas de vino tinto y unas cervezas de muy buena calidad elaborada en el lugar, degustaron varios manjares elaborados por estos andaluces que tienen manos mágicas para cocinar; pasaron una linda velada, había momentos en los que Paula se sentía un poco afligida, hicieron unos cuantos amigos en este lugar en muy poco tiempo, realmente la Ciudad le encantó.
Para Paula su estadía en Moira fue como unas pequeñas vacaciones, los días pasaron muy rápido, la joven nunca olvidará en su mente y en su corazón que fue en ese fue el lugar donde se casó con el amor de su vida; ahí se fortalecieron como pareja, lograron conocerse y comprometerse aún más, ahí también se forjó el nuevo comienzo en sus vidas, Paula tuvo suficiente tiempo para pensar y llegar a la conclusión de que las decisiones que había tomado han sido las correctas, antes no estaba tan clara, pensaba que todo había sido precipitado incluyendo su compromiso formal con el joven.
La única tacha en el seno de ese matrimonio es el hecho de que la Joven tiene una hija en circunstancias no deseadas a la cual ha ocultado, ella considera que esta en su derecho de no aceptarla en su vida debido a la manera tan traumática como fue concebida. lamentablemente se ha visto en la obligación de mentir para poder ser feliz al lado del hombre que ama. El camino recorrido no ha sido fácil, el tener que haber regalado a la niña a Margarita ha traído eventos indeseados en la vida de todos, las mentiras para poder ocultar la verdad han sido demasiadas. Las ansias de Margarita de ser madre son infinitas su deseo ha sobrepasado todo el límite, tanto que la llevo ser la autora intelectual de todo este embrollo que le ha costado su libertad y estar presa por ser sospechosa por el crimen del señor Jorge. Todos estos acontecimientos Paula los tiene en su cabeza los analiza detenidamente y le producen una extraña sensación de indignidad que no puede quitarse de encima.
A la mañana siguiente y de regreso a Merma, después de rodar un poco Eduardo le dice a Paula:
--- Debemos hacer una parada, Tengo un poco de resaca, deseo tomarme una buena sopa de pollo, --- ella se sonríe, hace un ademan con la cabeza como diciéndole te dije que no bebieras tanto.
Encuentran un pequeño restaurant saliendo de la carretera deciden bajarse ahí, no más al entrar al lugar escuchan que una voz de mujer los llama, empiezan a mirar a todos lados un poco confundidos pues no logran ubicar de donde se origina el llamado, quedan un poco confundidos, pues no imaginan quien estará en ese sitio tan retirado de la carretera; de repente logran ubicar la voz dentro del restaurante y era nada más y nada menos que Elena la amiga de Eduardo, la mujer se les acerco de inmediato a saludarlos, Eduardo no podía disimular su incomodidad, era muy malo para mentir y ocultar cosas, en eso Paula si le llevaba ventaja, él no le queda más remedio que saludarla y presentarle a Paula formalmente.
---¡Hola, Elena que sorpresa! ---Le dice Eduardo--- ¿Qué haces por estos lados tan apartados de Merma? Te presento a Paula mi esposa, aunque creo que ya se habían conocido.
---¡Tu esposa! ¿Se casaron? ---Le pregunta Elena.
---Si, Elena nos casamos en Morai, fue todo muy rápido no tuvimos tiempo de avisar a algunos familiares y amigos. ---Le contesta Eduardo.
---Cuanto me alegra ---Le dice Elena--- les deseo que sean muy felices de verdad. Yo estoy de regreso a la Ciudad donde nací, allí me esperan mis padres, hemos planificado hacer un largo viaje, queremos conocer varios países del mundo en familia, es hora de compartir con ellos, no sabemos hasta cuándo estarán con nosotros.
---Gracias, te agradezco los buenos deseos---Le responde Eduardo--- igual deseo que te vaya muy bien.
El joven no le pregunta hacía que ciudad se dirige Elena, trata de no preguntar mucho, más bien esta aliviado de que se aleje de su entorno, no quiere que Paula se entere de nada, echaría a perder su relación, comenzaría aparecer los celos y la desconfianza, dos ingredientes fatales para una pareja que esta comenzado.
Elena le comenta a Eduardo mirándolo fijamente a los ojos como si Paula no existirá:
---La vida nos colocó en este lugar para que nos despidiéramos Eduardo, no te parece extraño que nos hayamos visto en un lugar como este, tan alejado de la carretera y de la ciudad donde nos conocimos.
Paula se siente incomoda, a Elena se le sale el gusto que siente por Eduardo de manera descarada, le habla como si Paula no estuviese presente, se le queda mirando y la ignora a ella totalmente.
Paula en ese momento le dice a Eduardo:
---Eduardo, debemos regresar a la mesa ya nos sirvieron mi amor. --- la joven se despide de Elena, encantada de haberte conocido deseo que vaya muy bien.
Paula toma a Eduardo por el brazo haciéndole un pequeño jaleo para retirarse, obligándole a despedirse de Elena. Eduardo entiende la señal y le dice:
---Adiós Elena, cuídate mucho.
Ella se le abalanzo y le dio un abrazo fuerte, el joven no supo donde se quedó, fue un momento embarazoso, hasta se le veían lágrimas en sus ojos. Eduardo no entiende el ¿Por qué? de esa actitud, ¡Claro! ignora que ella está embarazada de él.
A Elena se le encogió el corazón al saber que se habían casado, si alguna vez pensó en decirle la verdad de su embarazo, este hecho mato toda intención de hacerlo, estaba segura que el joven no iba a dejar a su esposa por ella, sabía que él estaba muy enamorado, en varias conversaciones él se lo exteriorizó. Ella no tiene cara para exigir la paternidad a Eduardo, en el fondo sabe que tiene gran responsabilidad en todo esto, pues le hizo creer que se cuidaba de un embarazo no deseado, siempre le dijo que no quería compromisos ni ataduras, hasta una vez llego a mencionar que quería ser madre soltera, que no necesita un hombre para criar a un hijo, que prefería quedarse sola.
Elena no se atreve a decirle nada, decidió irse de su vida sin decirle nada, ya ella tiene 2 meses de embarazo, casi no se le nota barriga aún es muy temprano para experimentar los cambios físicos propios de la maternidad, desde que supo la noticia se viste con ropa sencilla y desahogada no quiere llamar mucho la atención de los curiosos, solo saben de su estado unas pocas de personas muy allegadas a ella, igualmente no les dijo quién era el padre de la criatura que está esperando.
Paula le dice a Eduardo
---No sé qué se trae esa señora contigo, se le nota a legua que le gustas, que irrespetuosas con esa agarradera y ese abrazo de despedida tan poco apropiado, pareciera que eres su gran amigo, cuando me dijiste que no era tan amiga tuya.
---¡Por Dios Paula! la imaginación está volando en tu cabeza, ella es así te lo comenté, es muy simpática y confianzuda. Mi amor no quiero hablar más de ella.
Se disponen a salir del lugar para continuar con su viaje camino a Merma, en el trayecto hay un silencio sepulcral, Paula no emite ni una sola palabra, esta pensativa, por su cabeza rondan algunos supuestos que no la dejan tranquila, a Margarita y a Constanza no logra sacarlas de su mente y de su corazón, ella quiere verlas pronto y no sabe cómo hacer para darse una escapada a Santa Lucia, también tiene el compromiso de buscar una casa donde vivir.
---Eduardo para romper el silencio le dice a Paula, --- un amigo me ha comentado que un familiar que está vendiendo una casa, me dijo que está ubicada en lindo vecindario a las afueras de la ciudad, me afirmo que el sitio donde está ubicada es muy tranquilo y seguro, por como describió la casa creo que nos va gustar y también mencionó que está a muy buen precio, se adapta a nuestras necesidades. Apenas lleguemos a Merma vamos a ver la casa, sin nos gusta y no queda tan alejada de mi trabajo sería bueno que contemplemos comprarla, si nos falta dinero hablaré con mi padre para que me dé un pequeño préstamo, de seguro me apoyará.
----Paula le dice--- no quiero un sitio apartado de todo no me gusta la idea de quedarme sola.
Le argumenta que él se va para su trabajo y ella queda en casa, le atrae un lugar donde ella pueda hacer sus compras, salir a caminar, en fin, no estar aislada del mundo.
---Eduardo, quiero relacionarme con otras personas, me encanto hacer amigos en Morai, algunos parecen hasta parientes, cuentas con ellos para todo y te hacen pasar momentos únicos, ¡Como los voy a extrañar!
---Bueno, ya veremos---Le responde Eduardo.