---Que le puedo decir ---Le dice Margarita--- quiero que abras bien los ojos, Eduardo es ya es hombrecito y te lleva cierta edad, por otro lado, sé que es un buen joven, él es inteligente, culto y tiene un futuro prometedor. Su familia es algo clasista, no sé si han hablado algo de eso, he tenido la oportunidad de conocer a doña Mercedes, ella es una mujer algo difícil, muy orgullosa y superficial, no siendo así su padre, el señor Leopoldo es sencillo y amable creo que Eduardo heredó todo de él. Quiero advertirte que no son personas fáciles, sus hermanos son algo engreídos, discúlpame, pero creo que es mi deber ponerte el tanto de eso. Por otro lado, me parece que todo va muy rápido, pero si es tu oportunidad, aprovéchala, considero que la vida es demasiado preciosa para malgastarla pensando en lo que pudo ser y no fue. A veces hay que tomar riesgos para poder ser feliz.
---Gracias Señora Margarita—dice Paula---Debo buscar mi felicidad, estoy consciente que para feliz no requiero de tener mucho dinero lo que deseo es tener una linda familia, enseñarles principios y valores y si tengo hijas las protegería con mi vida, les advertiría de los riesgos de irse de su casa a temprana edad, para que nunca lo intenten, las guiaría para que no cometan los mismos errores que yo he cometido y que seguramente seguiré cometiendo, porque me he dado cuenta que la vida es un constante aprendizaje.
---Mi madre siempre me decía no centres tu mente en lo que no tienes, en lugar de quejarte disfruta de todo lo que tienes, esa era la manera en que ella trataba de tranquilizarme cuando me sentía impotente cuando no teníamos para comer o nos faltaban ropa o zapatos. Ahora tengo esta oportunidad de ser feliz y no la quiero dejar ir.
Los ojos de Paula se llenan de lágrimas, ella le ha tomado mucho aprecio a Margarita y la idea de dejar el Hotel le parte el corazón, pero a su vez se siente aliviada de haber podido hablar con ella, sus consejos son muy importantes. Paula siente que la propuesta de Eduardo es la oportunidad más bonita para un comienzo y de lograr tener la vida que siempre soñó al lado del hombre que ama y de esa forma lograr su tan anhelada Felicidad.
Ese dia se va a dormir temprano y despierta a media noche con un malestar estomacal, la pobre se vino en vomito, pero esta condición ya la venia presentando desde hace unos meses atrás, ella no le ha dado importancia a estos eventos ya que le sucedía de manera esporádica, finalmente se le logra calmar el malestar y se queda dormida por unas horas, cuando por fin amanece la chica no quiere pararse de la cama se siente muy mal, el estómago se le mueve para todos lados.
A la mañana siguiente Margarita se despierta ya recuperada con mucho ánimo se está incorporando a sus actividades dentro del hotel, pasa un par de horas y se extraña de que Paula no se haya reportado para hacer sus tareas diarias, sube a su habitación, toca la puerta y nadie le responde, por lo que decide entrar, en ese momento encuentra a la chica acostada, luce pálida y muy débil se le ve muy enferma.
---Buenos días Paula, ¿Qué te ocurre? ¡Tienes una cara!
---Me siento muy mal --- le responde Paula ---Anoche vomité varias veces creo que tengo una indigestión, aunque de un tiempo para acá esto me ha venido ocurriendo, pero nunca como anoche.
---Bueno no hay nada más que hablar voy a llamar un doctor amigo para que venga y te revise, él es muy bueno, le tengo mucha confianza y de seguro da con lo que tienes, él es un doctor muy bueno, seguro te indica algún buen tratamiento, ya verás que te vas a sentir mejor.
---Gracias Margarita, no sé cómo pagarle por todo lo que hace por mí, estoy un poco apenada con esto y causarte tantas molestias, la verdad es que uno no sabe cuándo se va a enfermar.
---No es nada Paula, estoy un poco preocupada porque no te veo bien, ¿Quieres que llame a Eduardo?
---No Margarita, me apena que me vea en estas condiciones, solamente le avisaría en caso de ser necesario.
---Ya le hablé al médico--- dice Margarita—viene en una hora, si quieres toma un baño mientras te traigo algo para que desayunes.
En tan solo unos minutos Llega el Doctor Rodrigo Ariztigueta, un médico internista, trabajaba en el Hospital Central es el más grande de la Cuidad de Santa Lucia en ese centro llegan todos los casos graves y las emergencias de la ciudad, es un hombre con mucha experiencia, un profesional muy solicitado siempre está ocupado el tiempo comprometido, ojalá pueda venir.
El Doctor es un gran amigo de Margarita, siempre acude cuando ella lo necesita, entre ellos hubo un romance hace muchos años, pero no prosperó, tenían diferentes caracteres y decidieron separase amigablemente, de ahí quedó una linda e incondicional amistad.
--- Que gusto verte Rodrigo, agradezco que hayas venido pronto, ---le dice Margarita al doctor—tengo una amiga que se siente muy mal y me gustaría que la ayudes, ha presentado vómito y debilidad general, bueno ella ya te contará.
--- El gusto es mío Margarita, lástima que últimamente me llames únicamente cuando hay alguien enfermo, eso me tiene un poco molesto.
---No seas así, sabes que siempre te tengo presente, lo que pasa es que últimamente me he ocupado demasiado en el trabajo, por otra parte, no me puedo quejar el negocio ha mejorado; no te he contado, ahora trabaja para mí una joven que me ayuda en las tareas diarias del hotel, es mi asistente personal y ha sido una gran compañía para mí, se llama Paula es la joven que vas a consultar.
---Bueno no se hable más, ---dice el doctor--- llévame a donde se encuentra.
Margarita toca la puerta de la habitación de Paula, la joven está un poco nerviosa, nunca la había visto un médico en su vida, ella es una persona de por sí muy sana y en su pueblo las enfermedades generalmente se curan con rezos, hierbas y bebedizos.
---Adelante ---dice la joven Paula--- ¡Qué bueno que este aquí doctor!, me he sentido muy mal ¿Qué cree usted que pueda pasarme?
---Ya veremos ---dice el doctor--- déjeme valorarla y sabremos.
El doctor revisa Paula minuciosamente de pies a cabeza y le dice:
---¿Desde cuándo se siente así?, o mejor dicho desde cuando usted viene presentado el cuadro vomitivo ---ella le contesta --- desde hace unos tres o cuatro meses atrás, más o menos. Ya te puedes colocar la ropa, ya creo saber cuál es tu problema.
---Margarita dice--- ¡Qué bueno! Rodrigo ¿No hay nada de gravedad verdad?
El doctor no quiso responder delante de la joven, pues la veía un poco nerviosa y no cree conveniente por ahora dar el diagnóstico delante de ella.
---Margarita acompáñame por favor---Le dice el Doctor--- Estoy un poco extrañado de que tú no te hayas dado cuentas de lo que le ocurre a la joven--- no sé de qué me hablas---le dice Margarita---¿De qué tendría que darme cuenta? Por favor dime ¿Qué pasa?
Margarita está a punto de colapsar, está totalmente desconcertada e intrigada al mismo tiempo con el comentario del Doctor.
---Bueno ya dejemos el rodeo y dime ¿Qué tiene Paula?
--- Margarita, la joven simplemente está embarazada ---le dice el Doctor---debe tener aproximadamente entre cuatro y cinco meses de embarazo, a lo mejor no se habían dado cuenta porque casi no tiene barriga, es una pena, es una mujer muy joven, ¿Tiene pareja o está casada? Aunque lo dudo por su forma de actuar se ve una persona de pueblo y se ve inocencia en ella; pero bueno, nunca se sabe, en estos tiempos se ven unas cosas que espantan, padres que obligan a sus hijas a casarse por puro interés económico, o simplemente por un buen apellido, también he visto casos que lo hacen por deshacerse de sus hijas, eso se ve mucho en el campo, la excusa es que como no pueden hacer trabajos forzados las ven como una carga.
Margarita queda totalmente muda, no le responde absolutamente nada al Doctor, le da las gracias y lo lleva a la puerta de salida del Hotel, no quiere ahondar en ningún tema relacionado con la vida de Paula. Cierra la puerta y se sienta en una silla que está en el pasillo de la entrada, tiene una mirada fija, con la cabeza entre las manos, está totalmente inmersa en sus pensamientos, tratando de digerir lo que le dijo el Doctor y de reunir las fuerzas necesarias para tener el valor de poder hablar y decirle a Paula lo que ha dicho el médico. En su mente viene la confesión que le había relatado la joven cuando llego al hotel, empieza atar cabos y saca sus propias conclusiones y cae en cuenta de que ese embarazo posiblemente es producto del abuso sufrido en aquella casa donde trabajo.
A Margarita le aborda un sentimiento de desesperación, el evento le produce una tensión que ella solo logra desahogar con un incontenible llanto, en ese momento no sabe cómo darle la noticia a Paula; después de unos minutos logra calmarse y piensa más en frio lo que esta situación va a generar en la vida de la Pobre Paula; Margarita se pregunta cómo va a enfrentar su embarazo en este momento que ella esta tan feliz y tiene tantos planes para su futuro al lado de Eduardo; no entiende como a una persona tan joven le puedan pasar cosas así en la vida. Al rato Margarita logra recomponerse y agarra valor de donde no tiene y se dispone hablar con ella, sube las escaleras que conducen a su habitación lo hace muy despacio casi que al paso de una tortuga, toca la puerta y entra:
---Paula, lo que vengo a decirte no te va a gustar—le dice Margarita--- El Doctor no te encontró nada malo, por ese lado debes estar tranquila, pero me dijo que…
De repente se queda muda y se produce un silencio casi sepulcral. La joven con los ojos bien abiertos y esperando lo que le viene a decir, Margarita con palabras entre cortadas se viene en llanto nuevamente y a Paula tal actitud la toma totalmente por sorpresa, su cara de desesperanza era evidente; da un suspiro profundo y continua.
---Paula vas a tener un hijo, estas embarazada y tienes aproximadamente 5 meses de gestación.