—Y cuéntanos, Jair ¿Cómo se te hace nuestro vecindario? —le pregunta Karla mientras pica fruta, Jair se encuentra sentado en la barra de la cocina y Carol sentada a dos lugares de él. —Muy tranquilo, de hecho, me gustó aquí porque alrededor viven puros viejitos —responde normal y con una sonrisa. Carol solo ríe y se le queda mirando a su madre y Jair se da cuenta de su error— ¡Ah, no! Perdón, no quise decir que usted está vieja. No es tan joven... Digo sí lo es, pero... Mejor me callo. —No te preocupes —le dice Carol roja de risa—, ya está acostumbrada porque yo se lo digo. Jair ríe por lo bajo y Karla está a punto de contestar, pero alguien llama a la puerta y ella va a atender enseguida. —De verdad lo siento —dice Jair algo rojo—, no si quise ofender a tu madre. —No, déjalo —le resp

