—Debo agradecerte, porque lograste levantarme temprano de la cama. La única respuesta que recibí fue un ladrido por parte de Mowle, quien me guiaba por el sendero de un hermoso parque que quedaba cerca de la casa de papá. Era mi segundo día saliendo a pasear con Mowle y la verdad era una rutina matutina que me estaba gustando mucho, pues me servía para activarme y tener alguna ocupación en esta nueva ciudad. Por otra parte, Oliver estaba muy agradecido conmigo, pues esta semana tenía turno largo en el trabajo, lo que significaba que saldría un poco más tarde y eso reduciría su tiempo de calidad con el hermoso Husky que no dejaba de jalar el arnés en una dirección en particular. Lo seguí hasta que llegamos a un sector donde solo había árboles y mucha sombra. Me acomodé sobre el césped

